24 de diciembre del 2021
Para Ana María con todo mi amor de abuelo!
Luego de muchas trabas, debido a la pandemia del Covid 19, que se lograron resolver, el lunes 20 de diciembre, nos fuimos para Minnesota a pasar la navidad con mi hijo político, mi hija y su familia de ellos. Íbamos mi hijo mayor con su esposa y sus tres hijos. El 24 se nos añadió mi hija María del Rocío.

Hacía un tiempo venía meditando hacerle un pequeño homenaje a mi nieta menor. Aproveché la celebración de la Navidad para decirle, en inglés – porque ella habla muy poco español y lograr así, que mi mensaje le quedara claro- (quizás si se lo hubiera dicho en español lo hubiera entendido mejor, ya que mi inglés es muy pobre). Pero bueno, a continuación, lo que pensé dedicarle:
Cochi, (su nombre es Ana María, pero así le dicen en familia), por favor atiende lo que te voy a decir.
Hasta hace poco tiempo, los trenes de carga llevaban al final, siempre de último, un carro diferente que servía para llevar el personal necesario para asegurar la buena marcha del tren. Este carro se llamó el cabús.
La gente entonces comenzó a decir al último de la familia, el cabús.

Pero eso no debe preocuparte, resulta que mi abuela Manuela Aguilar, madre de mi padre, era el cabús de ocho hermanos, Ella fue tu tatarabuela.
Además mi padre Adrián Fernández, fue el cabús de cinco hermanos. Él fue tu bisabuelo. Pero también doña Mireya Solórzano, madre de tu abuela Mimi, fue el cabús de cinco hermanos. Ella fue tu bisabuela, también.
Yo, tu abuelo soy cabús de cuatro hermanos. Tu mamá, es el cabús de mis hijos, que son cinco.

Y vos sos la última de tus hermanos que son cinco también, así que sos el cabús de tu familia.
Pero no solo eso, sos el cabús de mi familia, ya que sos la última de mis nietos, un cabús magnífico, sos un «cabús extraordinario», por lo que quería decirte toda esta historia familiar que hay delante de un cabús tan bello. Dame un abrazo.

Bella comparación de una herencia familiar, ella lo guardará por siempre en su corazón.
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