VIAJE EN LOCOMOTORA MOÍN – BARRIO ESCALANTE

Trabajando para el Servicio Meteorológico Nacional, me correspondió supervisar la construcción de la estación tipo A, que con el apoyo de la OMM de las Naciones Unidas, se construyó en el aeropuerto de Limón.  Por esa razón viajé muchas veces a Limón, unas veces en tren y otras en avión.

En uno de esos viajes, me correspondió regresar en tren, saliendo en el Pachuco en la mañana, debido a que se había hecho largo el trabajo durante el día, lo que me obligó a pernoctar en esa ciudad. 

Me llamó la atención que el tren llevaba además del carro salón, sólo cuatro coches de pasajeros, por lo que la locomotora estaba directamente unida a los coches de pasajeros y entonces, al comenzar el viaje, decidí caminar hasta el primer carro y de paso darme cuenta de quienes compartían el tren conmigo.  Al llegar al final del primer coche me salí al balcón del carro y me asomé viendo hacia la locomotora. Dio la casualidad que el maquinista volvió a ver en ese momento, por lo que lo saludé. Entonces él haciendo un gesto con la mano me dio a entender que entrara a la cabina. Yo me llevé la mano al pecho para decirle si hablaba conmigo, y el volvió a levantar el brazo para indicarme que sí, que era conmigo. Entonces no lo pensé dos veces y con mi maletín en la mano, me pasé a la locomotora 40. 

Locomotora 40 en la que viajé desde Limón a San José.

Al llegar a la cabina, él me abrió la puerta y entré. Entonces me dijo, que el ayudante no iba a viajar en la locomotora sino que iba a estar llegando a ver si necesitaba algo, por lo que su asiento iba a estar desocupado, que si yo quería viajar ahí lo podía hacer. Bueno, no puedo describir la alegría que sentí porque el asiento del ayudante es al lado izquierdo de la máquina y entonces viniendo de Limón significaba que iba a ver todo el río Reventazón en su esplendor, aparte de la inmejorable vista de la línea que me ofrecía ese lugar.

Recuerdo que el primer puente que pasé en esa privilegiada posición fue el que está sobre el río Moín. Fue una experiencia única que nunca más se repetiría.

Encontrarnos con otros trenes en las diferentes estaciones, que aguardaban el paso del Pachuco, que era el tren principal; el paso sobre el puente del Reventazón, las entradas y pasos por los túneles fueron sorpresas lindísimas. Fueron las horas más agradables que he pasado en un viaje en tren. El poder ir viendo de primero las curvas, la gente que camina al lado de la vía, la sonrisa de la gente que espera el paso del tren y lo sigue hasta que se pierde, es una experiencia única.

Lamentablemente no se me ocurrió preguntarle el nombre al maquinista que me regaló este hermosísimo viaje. En la recta que está antes del cruce de la calle de entrada a barrio Escalante, me dijo “Bueno, tengo que pedirle que se pase al tren porque no puedo llegar a la estación con usted aquí.” Le contesté “No hay cuidado, gracias y no tengo cómo agradecerle esta oportunidad que me ha dado. Gracias de verdad”, y tomando mi maletín me dirigí rápidamente fuera de la locomotora y pasé a los coches de pasajeros, para finalmente acabar ese exclusivo viaje.

2 comentarios el “VIAJE EN LOCOMOTORA MOÍN – BARRIO ESCALANTE

Replica a oscar aguilar ivankovich Cancelar la respuesta