Es importante decir que el papel de las primeras damas siempre se ha visto de una forma secundaria y es por eso que, en muy contados casos, se sabe algún detalle de la vida de éstas, razón por la cual me veo en la necesidad de referirme casi exclusivamente al papel desempeñado por sus maridos, con la certeza de que su gestión tiene que haber sido influenciada por los consejos de su mujer.
FROILANA CARRANZA RAMÍREZ (1835-1837 y 1838-1842)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta X María Catarina Tenorio Castro
- María Josefa Fernández Tenorio X Manuel Carranza Aguilar
- Miguel Carranza Fernández X Joaquina Ramírez
- Froilana Carranza Ramírez X Braulio Carrillo Colina
Siguiendo la genealogía de don Bruno Carranza Ramírez, vemos que una hermana suya fue Froilana Carranza Ramírez, quién contrajo matrimonio el 14 de Junio de 1830 con Braulio Carrillo Colina, Jefe de Estado de Costa Rica en los períodos 1835-1837 y 1838-1842. Nació don Braulio, en San José el 20 de marzo de 1800. Las fuertes críticas contra el Jefe de Estado José Rafael de Gallegos, hicieron a éste renunciar a su cargo en 1835. El Congreso escogió para sucederle a Nicolás Ulloa y a Manuel Aguilar, pero ninguno aceptó. Entonces se practicaron elecciones y el elegido fue Braulio Carrillo Colina, quién completó el período para el que fue electo Gallegos.
Era un hombre enérgico, dinámico y de vida sencilla. Deseoso de poner orden en la casa, encarnó al patriarca severo, de muy exacta visión de lo que era imprescindible para el bienestar del país. Sólo una voluntad de hierro capaz de no retroceder ante nada podía sacar a nuestra patria de ese período de anarquía y desarticulación.
Las ciudades, especialmente Cartago le disputaban a San José la capitalidad; la autoridad del Jefe de Estado casi no se obedecía fuera de los límites de la metrópoli. Además, en las gentes del común eso de someterse a normas, de pagar impuestos, de respetar autoridades, constituía algo nuevo para los costarricenses, cuya vida por siglos, había discurrido por muy distintos cauces. Cartago, Heredia y Alajuela constituyeron una Liga y eligieron presidente de ésta a Nicolás Ulloa. Había pues dos gobiernos. Don Braulio hizo todo lo posible para evitar un derramamiento de sangre, pero finalmente se convenció que solo la fuerza de las armas acabaría con el problema y fue así como ante un ataque sorpresa de los cartagineses, los derrotaron, primero en el Barrio La California y luego en Curridabat y otra vez en Ochomogo. Los cartagineses dejaron varias cosas perdidas entre ellas la imagen de la Virgen de los Angeles, la cual fue devuelta en julio de 1842. Posteriormente derrotaron a Heredia y Alajuela, con esto terminó la guerra de la Liga, de la cual San José salió fortalecida y se afirmó como capital del Estado de Costa Rica.
El primer gobierno de Carrillo tuvo mucha importancia porque los hombres se acostumbraron poco a poco a las nuevas instituciones, al nuevo orden político. El segundo período fue originado por un golpe de estado. Carrillo pretendió en 1837 reelegirse. La Constitución lo permitía, pero don Braulio obtuvo solo los votos de San José, mientras que Manuel Aguilar logró los de Alajuela, Cartago y Heredia, derrotándolo. Para Carrillo y los carrillistas, la presencia de Manuel Aguilar en el gobierno significaba un robustecimiento de los nexos de Costa Rica con la Federación Centroamericana, de la cual Carrillo estaba convencido de que debíamos separarnos. Así poco más de un año después de haber asumido Manuel Aguilar la Jefatura del Estado, se produjo el primer cuartelazo de la historia de Costa Rica: los militares carrillistas se alzaron sorpresivamente y derrocaron al gobierno. Braulio Carrillo fue llamado nuevamente a gobernar. Durante los cuatro años de su segundo gobierno logró impulsar el progreso de la nación en todas formas, verdaderas transformaciones se produjeron en esa época. Entre sus logros se pueden mencionar: la organización del Estado costarricense data de ese tiempo, fomento al cultivo del café, establecimiento de los códigos en materia penal, civil y de procedimientos, ya que hasta ese entonces el país se seguía rigiendo por las leyes españolas. Dio un paso torpe que a la postre fue directa causa de su caída al emitir un Plan de Bases y Garantías, por el cual se declaraba Jefe vitalicio e inviolable de Costa Rica. Don Braulio murió el 15 de mayo de 1844. (Monge, 1958)
PACIFICA FERNÁNDEZ OREAMUNO (1847-1849 y 1866-1868)
MADRE DE LA BANDERA NACIONAL
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta x Catarina Tenorio Castro
- Félix Fernández Tenorio x Petronila Chacón Aguilar
- Manuel Fernández Chacón x Dolores Oreamuno y Muñoz
- Pacífica Fernández Oreamuno x José María Castro Madriz
Pacífica Fernández Oreamuno casó con el Dr. José María Castro Madriz. Don José María nació en San José el 1 de Setiembre de 1818, Doctor en Derecho y Filosofía por la Universidad de León, Nicaragua. Hacía gala de su gran cultura, acompañada de modales de gran señor. Afable y respetuoso por igual con ricos y pobres. Caminaba por las calles de San José, aldeano y pobre, con gran naturalidad haciendo derroche de su elegancia, su educación y su cultura. En 1847 cuando tenía veintiocho años de edad, resultó electo Presidente del Estado previa consulta popular, siendo por tanto el gobernante más joven de nuestra historia. El 31 de Agosto de 1848 declaró a Costa Rica república soberana e independiente. El 29 de Setiembre decretó la creación de los símbolos nacionales. (Cañas, 1986). De acuerdo con la tradición aceptada por los principales historiadores costarricenses, la bandera tricolor fue diseñada y confeccionada por doña Pacífica, dignísima dama y culta esposa de don José María, la fiel consejera de su esposo, la inseparable compañera de sus viajes diplomáticos y particulares al exterior y la gran alentadora del Patricio en sus nobles inquietudes de gobernante. Una tarde, después de la comida, sentada aún en torno de la mesa el doctor con su familia y algunos amigos de su intimidad, comentaba él con entusiastas y razonados argumentos la trascendencia que para Costa Rica significaría proclamar la república soberana, libre e independiente. En el calor de aquél hermoso tema de sobremesa, surgió la idea de darle a la República una linda bandera cuya armonía de colores llegara a ser el beneplácito de todos los costarricenses. Fue en esos felices momentos en que doña Pacífica por una inspiración sublime, evocando la grata impresión que le causara la bandera francesa en los viajes que hiciera con su esposo a Francia. ( de Caamaño, Clemencia, 1952). Para ella, la palabra «república», entraña la esperanza, acción renovadora y orden ideal. Al evocar las gestas de Francia, su fe en la naciente república alcanza el mayor grado de optimismo(Altamirano, 1991) y propone inteligentemente que ningún otro símbolo podría resumir toda la hermosura para nuestra república que una bandera con el blanco, azul y rojo distribuidos en franjas horizontales. (de Caamaño, Clotilde, 1952) Francia los lleva perpendicularmente por estar bajo el meridiano de la civilización. Costa Rica los llevará horizontalmente por ser una nación que comienza a recibir los primeros rayos de su verdadera independencia y de la civilización del siglo. (Tristán, 1955). Y así nació nuestra bandera, en cuyo primer ejemplar bordó cariñosamente doña Pacífica, con finos hilos de seda, el primer escudo. En el Decreto 147 de 1848, se define así nuestra enseña tricolor «El Pabellón Nacional de la República de Costa Rica, será tricolor por medio de cinco franjas colocadas horizontalmente, en esta forma una faja roja ocupará el centro que será comprendido entre dos blancas, a cada una de las cuales le seguirá una azul. El ancho de cada una de estas franjas laterales será la sexta parte del que se dé a toda la bandera, y dos sextas partes a las que corresponde a la franja roja, en cuyo centro deberá estar bordado sobre fondo blanco el escudo nacional de la república». El 12 de noviembre de 1848 se izó por primera vez el flamante pabellón, en la Plaza Mayor de San José (Parque Central). Ese día, esta bandera, era la imagen de una Costa Rica emergente, imbuida en su alta misión histórica, que miraba hacia el pasado, agradecida, y hacia delante optimista. Era la conciencia visible de que nos habíamos convertido en los dueños de nuestro propio destino. (Altamirano, 1991) Si Costa Rica debe título de honor a la memoria de sus damas, doña Pacífica debe colocarse entre las primeras y su nombre debe mantenerse con veneración, cariño y respeto, porque es la madre de nuestra bandera nacional.
Don José María renunció como presidente en 1849 y el Congreso le confirió el merecido título de Fundador de la República. Fue electo nuevamente por votación popular, pero no directa en 1866. La segunda administración de Castro fue rica en obras materiales y en iniciativas para el desarrollo nacional. Celebró un contrato con una compañía inglesa para construir el ferrocarril interoceánico, que por distintas razones no se llevó a cabo. Ejerció la presidencia de los tres poderes de la República y fue rector de la Universidad de Santo Tomás. Murió en San José el 4 de abril de 1892. (Cañas, 1986)
INÉS AGUILAR CUETO (1849-1859)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta X María Josefa Umaña Corrales
- María Eulalia Fernández Umaña X José Hermenegildo de Aguilar Siles
- Miguel Antonio Aguilar Fernández X Josefa de la Luz Chacón
- Manuel Aguilar Chacón X Inés Cueto de la Llana
- Inés Aguilar Cueto X Juan Rafael Mora Porras
Manuel Aguilar Chacón Jefe de Estado que citamos anteriormente casó con Inés Cueto de la Llana. Su hija Inés Aguilar Cueto, fue la esposa de Juan Rafael Mora Porras, quien gobernó Costa Rica de1849 a1859.
Juan Rafael nació el 8 de febrero de 1814. Heredó de su padre la afición al comercio. Es el presidente que todo costarricense identifica de inmediato con la Campaña Nacional que logró expulsar al grupo filibustero de Centroamérica. En los libros de historia se le reverencia como el gobernante apacible que organizó un ejército en un país tranquilo y atrasado y con él venció la invasión extranjera que asolaba Centroamérica. Él fue fusilado años más tarde, en Puntarenas, el 30 de setiembre de 1860, luego de un intento fallido por recuperar el gobierno ya que había sido derrocado por los generales que controlaban los cuarteles de San José. La víspera de su ejecución escribió una carta, muy conocida, que entre otras cosas es modelo de amor por su mujer y sus hijos.
JERÓNIMA MONTEALEGRE FERNÁNDEZ (1870)
LINEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta X María Catarina Tenorio Castro
- Félix Fernández Tenorio X Petronila Chacón Aguilar
- Jerónima Fernández Chacón X Mariano Montealegre Bustamante
- Jerónima Montealegre Fernández X Bruno Carranza Ramírez
Como ya se indicó, fue la esposa de Bruno Carranza Ramírez, sin embargo también es descendiente de Pedro Nicolás Fernández (hijo de Juan Fernández Martínez) y Catarina Tenorio Castro. Un hijo de ellos, Félix Fernández Tenorio casó con Petronila Chacón Aguilar y una hija de ambos, Jerónima Fernández Chacón contrajo nupcias con Mariano Montealegre Bustamante y son los padres de Jerónima Montealegre Fernández.
Por lo tanto don Bruno Carranza fue nieto de María Josefa Fernández Tenorio y doña Jerónima, su esposa, fue nieta a su vez de Félix Fernández Tenorio, hermano de María Josefa. Dada la brevedad del mandato de don Bruno, (ver apartado de Presidentes de la República) únicamente se señala la familiaridad existente entre ambos.
PACÍFICA FERNÁNDEZ GUARDIA (1885 1889)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta x Catarina Tenorio Castro
- Félix Fernández Tenorio x Petronila Chacón Aguilar
- Manuel Fernández Chacón x Dolores Oreamuno y Muñoz
- Próspero Fernández Oreamuno x Cristina Guardia Gutiérrez
- Pacífica Fernández Guardia x Bernardo Soto Alfaro
Pacífica Fernández Guardia, casó el 19 de Abril de 1885, con Bernardo Soto Alfaro, quien fue Presidente de Costa Rica a partir de ese mismo año y hasta 1889.
Don Bernardo nació en Alajuela, el 12 de Febrero de 1854. En 1877 se recibió de abogado en la Universidad de Santo Tomás. Ante la muerte de don Próspero Fernández Oreamuno, siendo Primer Designado y yerno del General, don Bernardo Soto tomó posesión de la Presidencia y reactivó de inmediato los preparativos para la guerra contra Guatemala que había iniciado su antecesor. Tenía 31 años de edad. Designó al general Víctor Guardia para organizar una tropa de 500 hombres que, al mando de Federico Fernández y Rafael Villegas se trasladaron por mar a El Salvador. Entretanto, las fuerzas de Barrios, después de varios triunfos, fracasaron en el asalto a Chalchuapa, donde murió el general guatemalteco Justo Rufino Barrios. Ante la desaparición del caudillo, las tropas firmaron la paz. Esto sin que los costarricenses hubieran entrado en acción.
Al finalizar el mandato de don Próspero, que don Bernardo concluyó como Primer Designado en ejercicio, el Congreso convocó a elecciones. Participaron como candidatos don Bernardo y don Víctor Guardia. Bernardo Soto, fue electo y tomó posesión en mayo de 1886. Se ha dicho con acierto que don Bernardo fue el artífice del grupo liberal llamado el Olimpo. En realidad, agrupó a los más brillantes talentos liberales y progresistas y emprendió una administración que pasó a la historia como el nacimiento y florecimiento de una nueva etapa en la vida institucional del país. Por iniciativa de su Ministro de Hacienda y Educación, Mauro Fernández Acuña, Soto suprimió en 1885 el Concordato con la Santa Sede y dictó la Ley General de Educación que estableció como laica la enseñanza primaria gratuita y obligatoria. Fundó el Liceo de Costa Rica, el Colegio Superior de Señoritas, el Instituto de Alajuela y una Escuela Normal. Clausuró la Universidad de Santo Tomás con el propósito de reabrirla luego, con signo liberal y no religioso pero la derrota de los liberales en la elección siguiente le impidió realizar este propósito. Fundó el Museo y la Biblioteca Nacional. Avanzó en el Ferrocarril al Atlántico hasta el cruce del Reventazón. Fundó el Asilo de Locos, construyó el Parque Morazán y estableció la Cruz Roja y la Lotería Nacional, administrada por la Junta de Caridad. Tuvo suerte parecida a su suegro don Próspero ya que además de ser los únicos Presidentes que mandaron a imprimir estampillas con su efigie (costumbre que terminó con Soto), fueron declarados Beneméritos de la Patria, en vida y en gobierno. Don Bernardo murió en San José, el 28 de enero de 1931.(Cañas, 1986)
EUDOXIA CASTRO FERNÁNDEZ (1898 y 1902)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta x Catarina Tenorio Castro
- Félix Fernández Tenorio x Petronila Chacón Aguilar
- Manuel Fernández Chacón x Dolores Oreamuno y Muñoz
- Pacífica Fernández Oreamuno x José María Castro Madriz
- Eudoxia Castro Fernández x Demetrio Yglesias Llorente
Eudoxia Castro Fernández nació en San José el 18 de diciembre de 1844. Casó con Demetrio Yglesias Llorente el 24 de diciembre de 1858. La ceremonia fue celebrada por el obispo Llorente y La Fuente, tío del novio.
Don Demetrio nació el 22 de noviembre de 1825. Se distinguió como abogado y a él se le encomendó la representación legal de Costa Rica en el litigio que por aquella época planteó la República de Guatemala en contra de la nuestra. Él compareció ante el tribunal respectivo de esa nación y defendió los intereses de la patria y a sus esfuerzos se debió el triunfo de Costa Rica que por tal razón no tuvo que pagar una cuantiosa suma de dinero que el gobierno, amigo a la sazón, le cobraba. No cobró honorario alguno, más aún pagó su traslado, estadía y regreso de su propio peculio. Fue procurador de la Curia Metropolitana, igualmente administrador de la Fábrica Nacional de Licores y junto con otros fundó el «Banco Nacional» de por aquellos días.
En 1898 en su calidad de Primer Designado a la Presidencia fue llamado al ejercicio del poder interinamente, durante los 8 meses que duró, la ausencia temporal, de su hijo, el presidente Rafael Yglesias Castro. En esa oportunidad estalló un movimiento subversivo en los cuarteles. La revolución fracasó, debido a la energía que demostró en esa ocasión Demetrio Yglesias Castro, Ministro de la Guerra y Marina, hijo del designado en ejercicio y hermano del Presidente. En otra ocasión sirvió a la presidencia interinamente del 8 al 15 de marzo de 1902. Murió el 22 de setiembre de 1903. Doña Eudoxia murió el 24 de junio de 1938. (Bonilla, 1985)
MARÍA FERNÁNDEZ LE CAPELLAIN (1917 1919)
LINEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta x Catarina Tenorio Castro
- José Cipriano Fernández Tenorio x Basilia Ramírez García
- Aureliano Fernández Ramírez x Mercedes Acuña Dies Dobles
- Mauro Fernández Acuña x Ada Le Capellain
- María Fernández Le Capellain x Federico Alberto Tinoco Granados
María Fernández Le Capellain casó en 1898 con Federico Alberto Tinoco Granados, quién desde el 27 de enero de 1917 asumió el poder como Comandante en Jefe del Ejército y Jefe del Gobierno Provisorio de la República.
Era un agricultor y comerciante muy metido en política, nacido en San José el 21 de noviembre de 1868, y a él se le atribuye una participación muy activa y decisiva en los cabildeos que culminaron en la elección de Alfredo González Flores, en 1914. Por esa causa, éste le nombró Secretario de Guerra. Era su hombre de confianza y al parecer uno de sus más íntimos amigos. Pero como lo demostró, no era hombre que ideológicamente calzara en el gobierno que servía. Cuando se desató una oposición feroz contra el gobierno, encabezada por las clases adineradas, a las que el Gobierno quería poner impuestos tras haberles arrebatado el control absoluto que ejercían sobre la banca, se dio el único golpe exitoso de cuartel que conoció Costa Rica en el siglo XX, y como consecuencia el 27 de Enero de 1917, derrocó al gobierno y se proclamó Jefe del Gobierno Provisorio. Convocó una Asamblea Constituyente, que promulgó una constitución moderna (redactada por expresidentes), pero cuando cayó Tinoco, el país volvió a la de 1871.
Y esto es lo único constructivo que la historia le reconoce al dictador. Porque fue un dictador, ya que a pesar de la existencia de un Poder Legislativo funcionando (con Senado y Cámara de Diputados), la persecución policial en contra de los adversarios del gobierno se desató y en poco tiempo las cárceles estaban llenas de opositores. Pronto comenzaron las acciones de armas. El periodista Rogelio Fernández Güell se alzó y fue asesinado por sicarios de la dictadura en Buenos Aires, Puntarenas. Don Julio Acosta quien había sido ministro de González Flores, pasó a comandar una fuerza expedicionaria que había armado Alfredo Volio, (quien murió repentinamente), para marchar desde la frontera norte. La caída de Tinoco comenzó cuando la población de San José, encabezada por las maestras y los estudiantes de segunda enseñanza, se lanzó a las calles a protestar contra una exacción que el gobierno pretendía hacer en los sueldos de los maestros, y las manifestaciones y desfiles terminaron por incendiar «La Información», periódico al servicio de la dictadura. Pocas semanas después el hermano del Presidente y Ministro de Guerra, Joaquín Tinoco, fue asesinado por un desconocido que sigue siéndolo después de tantos años. Poco después, el dictador, su esposa, su familia y sus gentes más cercanas, se fueron de Costa Rica y se establecieron en París, dejando al país arruinado. Don Federico no regresó a Costa Rica. Falleció en París el 7 de Setiembre de 1931. (Cañas, 1986)
TERESA AGUILAR GUZMÁN
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta X María Josefa Umaña Corrales
- María Eulalia Fernández Umaña X José Hermenegildo de Aguilar Siles
- Miguel Antonio Aguilar Fernández X Josefa de la Luz Chacón
- Manuel Aguilar Chacón X Inés Cueto de la Llana
- Mauro Aguilar Cueto X Rosa Guzmán Guzmán
- Teresa Aguilar Guzmán X Juan Bautista Quirós Segura
Teresa Aguilar Guzmán casó el 8 de abril de 1883 con Juan Bautista Quirós Segura. Doña Teresa murió el 17 de setiembre de 1899, por lo que no fue Primera Dama, pero se consigna por haber sido la esposa, (descendiente de Juan Fernández Martínez), de quien años después le correspondió jugar un papel histórico, a saber: el 9 de agosto de 1919, víspera de la muerte de José Joaquín Tinoco, Ministro de Guerra, el Senado otorgó licencia al Jefe del Poder Ejecutivo para separarse de sus funciones y ausentarse del país por el tiempo que según las circunstancias fuese necesario para el restablecimiento de su quebrantada salud. Con fecha de ese mismo día, la Cámara de Diputados conoció de la renuncia del Primer Designado, José Joaquín Tinoco y se nombró al general Juan Bautista Quirós Segura para sustituirlo. Con fecha de 12 de agosto se llamó a este último al ejercicio de la presidencia. De esta manera terminó el gobierno de los hermanos Tinoco, después de una prolongada lucha, quedando Costa Rica quebrantada en sus finanzas, desacreditada internacionalmente y lo que es peor, anarquizada. En palabras de Carlos Monge Alfaro “este distinguido ciudadano gobernó desde el 12 de agosto al 2 de setiembre de 1919. Le tocó ejercer las responsables funciones de Presidente de la República en las más dramáticas circunstancias que le haya tocado a costarricense alguno. En primer lugar, era desde el punto de vista legal, continuación del régimen de Tinoco. Hombre prudente, amante de las libertades, ciudadano respetuoso de los derechos democráticos no satisfizo al pueblo. Los revolucionarios que esperaban hacer su entrada triunfal en San José, avisaron por medio de un cable que debía entregar el poder a Francisco Aguilar Barquero, tercer designado del fenecido, hacia tiempo, gobierno de Alfredo González Flores”. Por otro lado, el Gobierno norteamericano, constantemente informado de lo que ocurría en Costa Rica por el cónsul Mr. Chase, intervino en una forma que significó grave lesión a la soberanía nacional. En efecto, con fecha 30 de agosto el cónsul americano recibió un cable del Secretario de Estado Mr. Lansing que decía: “El departamento se dirige por este medio a usted a fin de que haga conocer públicamente sin demora, que el Gobierno de Estados Unidos no puede de ningún modo considerar al señor J.B. Quirós como autorizado en manera alguna para actuar como Presidente de Costa Rica… El señor Francisco Aguilar Barquero designado bajo la legal constitución de Costa Rica cuando la elección de Alfredo González Flores, es el llamado hoy en San José para tomar el Poder Ejecutivo. El señor Barquero (Aguilar) deberá lo más pronto posible convocar a elecciones libres y espontáneas. Si así lo hiciere se estimará que se han dado todos los pasos necesarios para restablecer en ese país un Gobierno Legal, merecedor de ser reconocido por nuestro gobierno” Don Juan Bautista fue visitado el 1 de Setiembre por el Cónsul en la Casa Presidencial a las ocho de la mañana, le entregó la resolución y le fijó un plazo de 24 horas para que contestara. Luego de consultar con el Consejo de Gobierno y a una Junta de Notables, convocada para conocer la gravísima crisis política por la cual atravesaba Costa Rica se acordó hacer lo señalado en la carta y… “ Consignar un voto de agradecimiento al general Juan Bautista Quirós por sus gestiones nobles, leales, de libertad Pública, en su corto gobierno” De este modo, tomó el sombrero y se fue para su casa. (Monge, 1958)
JULIA FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ (1936-1940)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta x María Josefa Umaña Corrales
- José Cornelio Fernández Umaña x Manuela Josefa Salazar Castro
- José León Fernández Salazar x Sebastiana Bonilla de la Peña
- Francisco Fernández Bonilla x Trinidad Pérez
- Francisco Fernández Pérez x Luisa Rodríguez Quesada
- Julia Fernández Rodríguez x León Cortés Castro
Julia Fernández Rodríguez, se unió en matrimonio con León Cortés Castro, presidente de Costa Rica en los años 1936-1940.
Don León nació en Alajuela en 1882. Antes de ejercer la presidencia, fue ministro de Fomento de Ricardo Jiménez O., donde se dio a conocer como administrador de excelentes condiciones, puntual, exigente, enérgico, intolerante. Era implacable con los malos funcionarios, con los incumplidos, y deshonestos. Por eso cobró fama de altanero, mandón y del mal carácter. Pese a ello había logrado entre otros milagros que el ferrocarril al Pacífico, del que su Administración era un recargo a sus funciones, arrojara ganancias por primera vez. Su labor ministerial lo llevó a triunfar espectacularmente en las elecciones de 1936.
Mantuvo la administración pública en orden, desarrollando un programa de obras públicas muy amplio, construyendo escuelas, aeropuertos, edificios públicos, carreteras y cañerías, reformó la legislación bancaria, fortaleciendo el Banco Nacional y en general adoptó una política de desarrollo. Falleció don León en San José el 3 de marzo de 1946. (Cañas, 1986).
ANA MARÍA GUARDIA MORA (1943)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta X María Josefa Umaña Corrales
- Lucía Encarnación Fernández Umaña X José Mateo de Mora Valverde
- Juan Mora Fernández X Juana Castillo Palacios
- Frutos Mora Castillo X Juana Monge
- Juana Mora Monge X Carlos Guardia Barrios
- Ana María Guardia Mora X Rafael Calderón Muñoz
Doña Ana María Guardia Mora, contrajo nupcias con Rafael Calderón Muñoz. Nació, don Rafael, en San José, el 24 de octubre de 1869. Durante su vida el doctor Calderón Muñoz se dio a conocer como uno de los miembros laicos del catolicismo nacional más activos del país, asimismo en su profesión, como pediatra de muchísimo prestigio. Fue varias veces diputado y sirvió en el Congreso como Jefe del Partido Constitucional en la Cámara, una organización política católica que él encabezaba. A pesar de no ser candidato activo en la elección de 1913 recibió un considerable nùmero de votos. Fue Senador bajo el Presidente Tinoco y Presidente del Senado. Fue superintendente del Hospital San Juan de Dios. Ejerció el cargo de Administrador General de la Fabrica Nacional de Licores. Sirvió un corto tiempo el cargo de Cónsul General de Costa Rica en San Francisco, California. En 1940 fue nombrado por el Congreso Constitucional de la República como primer Designado a la Presidencia. Como tal le correspondió ejercer el Poder interinamente del 25 de enero al 4 de febrero de 1943, durante la ausencia de su hijo, el mandatario Rafael Angel Calderón Guardia. Murió el 15 de Junio de 1943 (Bonilla, 1985).
MERCEDES LARA FERNÁNDEZ
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta x María Josefa Umaña Corrales
- José Cornelio Fernández Umaña x Manuela Josefa Salazar Castro
- José León Fernández Salazar x Sebastiana Bonilla de la Peña
- León Fernández Bonilla x Isabel Guardia Gutiérrez
- Clemencia Fernández Guardia x José Antonio Lara Von Chamier
- Mercedes Lara Fernández x Teodoro Picado Michalski
Mercedes Lara Fernández primera esposa de Teodoro Picado Michalski con quien casó en 1926. Tuvieron dos hijos, Teodoro y Clemencia. Se divorciaron unos 12 años después, por lo que ella nunca llegó a ser Primera Dama, sin embargo se incluye en este trabajo, porque tuvo hijos de quién posteriormente fuera Presidente de Costa Rica.
Se cuenta que doña Mercedes unas dos semanas después de la inauguración del período de don Teodoro, se encontraba conversando con el Arzobispo Sanabria, en una recepción, cuando alguien se acercó a éste y Monseñor la presentó al caballero diciéndole “esta es la esposa del señor Presidente”, ella algo confundida no comprendió de inmediato que el Prelado la estaba reconociendo como Primera Dama de la Nación como gesto impropio y sin precedente y simplemente le dio la mano al otro señor y le dijo “Mercedes de Sáenz, mucho gusto de conocerlo” (Bonilla, 1985).
JOSE MARÍA MONTEALEGRE FERNÁNDEZ (1859-1863)
LINEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta x María Catarina Tenorio Castro
- Félix Fernández Tenorio x Petronila Chacón Aguilar
- Jerónima Fernández Chacón x Mariano Montealegre Bustamante
- José María Montealegre Fernández
Nació en San José el 19 de marzo de 1815. Su padre fue uno de los primeros cafetaleros que se aprovecharon de la apertura del mercado inglés y lo embarcó cuando tenía 12 años de edad, en compañía de su hermano Mariano, para que estudiara en una universidad británica. Así fue el primer médico graduado en Europa. Casó en primeras nupcias con Ana María Mora Porras, hermana de Juan Rafael Mora Porras. Ella murió en 1854. Casó en segundas nupcias con Sofía Matilde Joy. Hombre culto de espíritu liberal y progresista; miembro de una familia enormemente poderosa y representativa de los instintos prepotentes de la naciente oligarquía cafetalera, a la cual se enfrentó Juan Rafael Mora (siendo miembro de ella). Montealegre se vio elevado a la Presidencia cuando dicha oligarquía y un grupo militar encabezado por los generales Máximo Blanco y Lorenzo Salazar, derrocó a Mora en 1859. Por elección popular se le designó Presidente Constitucional para el período 1860 1863.
Montealegre aún sabiéndose instrumento de los militares y de los cafetaleros, se esmeró en gobernar decentemente, en sostener y garantizar los derechos de los ciudadanos a la manera inglesa. Bajo su gobierno se promulgó una nueva Constitución de espíritu progresista, pero hay que admitir que en esa época de agitaciones y rencores, fue poco lo que de efectivo y trascendental pudo hacer desde el solio presidencial.
La historia se empeña en conocerlo únicamente como el que asumió el poder cuando Juan Rafael Mora fue derrocado por un cuartelazo, y como el presidente que firmó la orden de fusilamiento de Mora y de Cañas. Sin embargo don José María fue algo más: una víctima de las circunstancias, y que lo convierte en una figura casi trágica, a la que la historia nunca absolverá. En palabras de Carlos Meléndez Chaverri «En el cielo político de Costa Rica, Montealegre no fue un astro, apenas un meteoro y cuando la muerte lo condujo a otra esfera había olvidado a Costa Rica. Costa Rica también lo había olvidado a él. Olvido manifiestamente injusto el nuestro». Murió en la Misión de San José, California, el 26 de Setiembre de 1887. A fines de 1978 fueron traídos sus restos a Costa Rica y sepultados en el mausoleo de Expresidentes en Jardines del Recuerdo. (Obregón, Clotilde, 1999)
BRUNO CARRANZA RAMÍREZ (1870)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta x María Catarina Tenorio Castro
- María Josefa Fernández Tenorio x Manuel Carranza Aguilar
- Miguel Carranza Fernández x Joaquina Ramírez
- Bruno Carranza Ramírez
Nació en San José el 5 de octubre de 1822. Estudió Medicina y fue diputado. Además fue consejero de los presidentes Mora, Castro y Guardia. Actuó como Rector de la Universidad de Santo Tomás. Casó con Jerónima Montealegre Fernández, hermana de José María Montealegre Fernández.
En abril de 1870 fue nombrado Presidente Provisorio y renunció en agosto del mismo año. La Asamblea Constituyente que dejó instalada, emitió en 1871 una de las constituciones más bien estructuradas con que ha contado el país. Fue un hombre honrado, conocido como un verdadero liberal, de carácter muy independiente quien reconoció que aún cuando él era gobernante, el que verdaderamente mandaba en esos días era el general Tomás Guardia. Por eso se fue para su casa y se retiró a la vida privada. Murió en San José, el 25 de enero de 1891. (Cañas, 1986).
VICENTE HERRERA ZELEDÓN (1876-1877)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta x María Josefa Umaña Corrales
- Lucía Encarnación Fernández Umaña x Mateo Mora Valverde
- Antonia Mercedes Mora Fernández x Hilario Zeledón Masis
- Antonia Zeledón Mora x Cleto Herrera Salazar
- Vicente Herrera Zeledón
Una hermana de Juan Mora Fernández, Antonia Mercedes Mora Fernández, se desposó con Hilario Zeledón Masís. Su hija, Antonia Zeledón Mora casó con Cleto Herrera Salazar. La descendencia de esta pareja fueron 7 hijos que llegaron a edad adulta, a saber: Miguel, Vicente, José Ana, Evaristo, Florentino y Ezequiel.
Vicente Herrera Zeledón nació en San José el 20 de enero de 1821. Casó con Guadalupe Gutiérrez García. Lo que se conoce de él es su severidad e intransigencia, puestas particularmente de relieve en asuntos religiosos. Fue el primer licenciado en Filosofía graduado en la Universidad de Santo Tomás, en 1839. También fue abogado y el primer Presidente del Colegio de Abogados. Ya en 1844 desempeñaba la cátedra de Gramática y fue rector de la Universidad de Santo Tomás de 1875 a 1879. También fue el primero que insistió, dentro del claustro académico, en la creación del Instituto Nacional, con el fin de profundizar y darle mayor peso a los estudios de Filosofía. Fuera de la Universidad, ocupó muchos puestos entre los que se pueden destacar: Gobernador de San José, diputado. Regente de la Corte Suprema de Justicia y cofundador y secretario de lo que ahora es la Junta de Protección Social. Dejó la Corte y la Junta para incorporarse al ejército, en la campaña de 1856. Fue Secretario de Estado en una de las administraciones de Tomás Guardia. En 1875, su intransigencia religiosa produjo la primera huelga estudiantil en la historia de Costa Rica, que don Ricardo Jiménez relató de esta forma: «El doctor Montúfar, entre capítulo y capítulo de civil, hacía sus discursos liberales y no dejaba de echarle sus puyas a los jesuitas que estaban entonces en Cartago. Aquello iba tomando fuerza y don Vicente Herrera, católico como era y Ministro, le pasó una nota en que ordenaba al profesor liberalote que se concretara a enseñar su cátedra sin muchos comentarios. Los alumnos, que le encontraban gusto precisamente a los comentarios, empezaron a protestar de la orden y por fin una tarde abandonaron las clases demostrando su desaprobación. Es la primera huelga estudiantil en el país”.
Llegó al gobierno, luego de que en julio de 1876, hubo un pronunciamiento de los cuarteles de San José, Alajuela y Heredia, mediante el cual los militares pusieron fin al gobierno de don Aniceto Esquivel, siguiendo las órdenes secretas, que Tomás Guardia les había dado(en su condición de Comandante en Jefe), al salir del país. Vicente Herrera asumió la Presidencia y gobernó 14 meses, renunciando de la misma en setiembre de 1877. Se esforzó en mejorar la educación del país, preocupándose mayormente por una buena formación en los campos de la Filosofía y el Derecho. Don Vicente murió en San José, el 10 de Noviembre de 1888. (Cañas, 1986)
NOTA DEL AUTOR Un hermano de Vicente, fue José Ana, quién casó con Nicolasa Paut y Fajardo. Tuvieron 17 hijos, siendo el decimocuarto Jorge Herrera Paut quien casó con Raquel González Ulloa. Ellos tuvieron 12 hijos, siendo la sexta María, mi madre. Por lo cual soy descendiente de Juan Fernández Martínez a través de ambos progenitores, como se verá más adelante.
PRÓSPERO FERNÁNDEZ OREAMUNO (1882-1885)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta x Catarina Tenorio Castro
- Félix Fernández Tenorio x Petronila Chacón Aguilar
- Manuel Fernández Chacón x Dolores Oreamuno y Muñoz
- Próspero Fernández Oreamuno
Nació en San José el 18 de julio de 1834. Educado en Guatemala. Tomó parte de la Campaña Nacional. Contrajo matrimonio con Cristina Guardia Gutiérrez. Asumió el poder como designado dos semanas después de la muerte del presidente Guardia, de quién había sido miembro de su gabinete. Cuando el primer obispo de Costa Rica, don Anselmo Llorente y la Fuente murió, el Vaticano demoró mucho en reemplazarlo, y nombró finalmente a un sacerdote de origen alemán para sucederle.
Monseñor Bernardo Augusto Thiel, quien pasó a ser el segundo obispo de Costa Rica. Instigado por los franco-masones, el presidente Fernández expulsó al obispo Thiel del país y desterró también a todos los jesuitas que había en el país, prohibiendo la entrada a Costa Rica de los miembros de la Orden de Jesús (decisión que se mantuvo vigente hasta la administración Calderón Guardia). Los jesuitas a su vez habían provocado una gran agitación religiosa en el país. El Presidente consideró más fácil sacar a los religiosos que podían ser identificados que a los masones. Esto hizo impopular al general Fernández, quién había subido al poder en medio de la desconfianza de los enemigos de Guardia, que lo veían como una continuación de su gobierno. Sin embargo la ciudadanía pronto se dio cuenta de que se había rodeado de los mejores elementos del país, y decidió apoyarlo sin reservas.
De gobernante, don Próspero celebró contratos en 1884 con Mr. Minor C. Keith para la terminación del Ferrocarril al Atlántico. El trabajo fue concluido en 1890. Fue un gobernante honrado y progresista. Instaló alumbrado eléctrico en las calles de San José, cuando en pocas ciudades de América existía. Instituyó el matrimonio civil y el divorcio por primera vez en el país. Secularizó los cementerios de la nación e implantó en Costa Rica el sistema métrico decimal. Decretó la guerra a Guatemala, cuando el presidente de ese país Justo Rufino Barrios trató de unir a Centroamérica por medio de la fuerza. Logró facultades del Congreso, el 8 de Marzo de 1885, para organizar la defensa de la nación. Precisamente estaba en Guanacaste donde enfermó gravemente y regresó a San José, pero murió cerca de Atenas, el 12 de marzo de 1885. (Obregón, Clotilde, 1999)
JOSÉ JOAQUÍN RODRÍGUEZ ZELEDÓN (1890-1894)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta x María Josefa Umaña Corrales
- Lucía Encarnación Fernández Umaña x Mateo Mora Valverde
- Feliciana Mora Fernández x Eusebio Rodríguez Castro
- Sebastián Rodríguez Mora x Francisca Zeledón
- José Joaquín Rodríguez Zeledón
Nació en San José el 6 de enero de 1838. De temperamento tranquilo, ponderado en sumo grado, era hombre muy querido. Estudió Derecho en la Universidad de Guatemala, luego hizo meritoria carrera en dicho campo alcanzando la posición de Presidente de la Corte Suprema de Justicia. (Monge, 1958). Casó con Luisa Alvarado Carrillo.
El movimiento político que lo llevó a la presidencia; la intensa emoción popular que su figura despertó, fue obra de las circunstancias, así como del dinamismo y fibra de Rafael Yglesias, quien en ese entonces aún no había cumplido los 30 años de edad. Don José no era un hombre de gran voluntad; sin embargo le tocó actuar en momentos agitados de la vida nacional. Se enfrentó electoralmente a las mejores inteligencias; movilizó por primera vez en Costa Rica al pueblo, no para dar un golpe de Estado ni para hacer una “asonada”, sino con el propósito de hacer respetar su libertad de elegir. El 8 de mayo de 1890, don José Joaquín Rodríguez prestó el juramento de rigor ante el Congreso. A continuación asistió junto con sus ministros a la ceremonia religiosa que era costumbre hacer en la Catedral. El Deán, presbítero Domingo Rivas, encargado de pronunciar el discurso de saludo y recibimiento, aprovechó la oportunidad para hacer un claro, conciso y franco análisis de ciertos aspectos de la labor gubernamental realizada durante las administraciones de orientación liberal. Para terminar le dijo: “Ved señor Presidente, bosquejado a ligeros rasgos el cuadro de los rudos golpes con que se ha pretendido abatir a esa inocente y sobre inocente, bienhechora Iglesia, a quien vos, con noble orgullo llamáis vuestra madre”. El discurso del presbítero Rivas tuvo hondas repercusiones en la pequeña y no muy tranquila comunidad costarricense, pues reflejaba la posición de la Iglesia que deseaba recobrar el terreno perdido.
La política de don José Joaquín consistió en mantener a los dos grupos (liberales y de la Unión Católica) en equilibrio; le convenía que peleasen entre sí y le dejasen tranquilo. Debía cuidarse mucho principalmente de los liberales, cuyos dirigentes eran hombres de talento, y de mucha experiencia, que habían perdido el manejo de la política nacional y que le hacían una permanente y fuerte campaña de oposición. La fundación del Partido Unión Católica le vino de maravilla al Presidente, quien aparentó entenderse con él. Un día de tantos se presentó a una sesión de dicho grupo, miró, escuchó y se retiró. Al día siguiente, los liberales, asustados, cambiaron de táctica y creyeron conveniente acercarse al Presidente antes de que éste se echara en manos de La Unión Católica. (Monge, 1958).
De su gobierno puede decirse que fue de reconciliación y concesiones al clero. En materia de enseñanza religiosa en las escuelas y otras similares, fue cauto. Firmó los contratos para establecer el primer servicio telefónico, comenzó la construcción del Teatro Nacional, durante su gobierno se finalizó la construcción del ferrocarril al Atlántico, y fortaleció los colegios oficiales de enseñanza media. Hombre de orden, sin embargo la historia lo recuerda más por un acto atrabiliario, que fue la disolución del Congreso basada en un pretexto casi anecdótico. Unos meses antes, el Presidente había suspendido las garantías alegando haber descubierto una conspiración; encarceló gente, desobedeció la orden de la Corte Suprema de Justicia de poner algunos en libertad y expulsó del país a un grupo de militares, veteranos de guerras y cuartelazos, entre ellos a uno sumamente conocido y popular: el general Buenaventura Carazo.
El Congreso de 1892 (según el historiador Fernández Guardia el más brillante que la República hubiera tenido) le pidió al Poder Ejecutivo el expediente que se hubiera abierto sobre la conspiración, con el fin de examinar los cargos que pudieran existir contra el general Carazo. El Presidente respondió que si los diputados querían, una comisión legislativa podía examinar los puntos concretos. El Congreso insistió en pedir todo el expediente y el Gobierno en no mandarlo. Finalmente el Congreso tomó la decisión de dar un voto de censura al Ejecutivo y de no volver a sesionar mientras el Gobierno no accediera a lo que había pedido. La reacción del Presidente Rodríguez fue decir: “¿No quieren sesionar? Pues que no sesionen más” Y mediante un decreto disolvió el Congreso y pidió nuevas elecciones, que no se produjeron. De paso encarceló a un número de diputados y periodistas de oposición. No hay duda que el Presidente Rodríguez se había convertido en un dictador, con leva y no con uniforme, pero dictador. Murió en San José el 30 de Noviembre de 1917. (Cañas, 1986)
RAFAEL YGLESIAS CASTRO (1894-1902)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta x Catarina Tenorio Castro
- Félix Fernández Tenorio x Petronila Chacón Aguilar
- Manuel Fernández Chacón x Dolores Oreamuno y Muñoz
- Pacífica Fernández Oreamuno x José María Castro Madriz
- Eudoxia Castro Fernández x Demetrio Yglesias Llorente
- Rafael Yglesias Castro
Nació en San José el 18 de abril de l861. Joven impetuoso que a muy temprana edad se vio enfrentado a serios problemas económicos en su familia, por lo que tuvo que interrumpir sus estudios de derecho. Casó con Manuela Rodríguez Alvarado. Después de unas elecciones turbulentas en 1893 en que ganó las elecciones el candidato de la Acción Católica, pero no alcanzó los votos necesarios para ser electo, el presidente Rodríguez suspendió las garantías individuales, controló la situación y llamó a segundas elecciones. Las ganó Yglesias y fue declarado Presidente de la República. Tomó posesión el 8 de mayo de 1894. Su mandato se prolongó por ocho años, pues teniendo el control del Congreso, logró en las postrimerías de su primer mandato una reforma constitucional que le permitía la reelección.
Durante su gestión estableció casas de corrección para menores, y trajo al país gran cantidad de maestros de obras y obreros especializados en tipografía, ebanistería y cantería, a fin de capacitar los hábitos laborales del costarricense. Así logró concluir la majestuosa obra del Teatro Nacional. En el campo de las obras públicas, además del ya citado Teatro, construyó el Ferrocarril al Pacífico, fundó el Monte Nacional de Piedad, abrió caminos, construyó carreteras y hospitales, abolió monopolios, fundó centros agrícolas, escuelas de artes y oficios, estableció las facultades de Medicina y Farmacia. En Limón, construyó el rastro, el tajamar y el muelle. Creó las medicaturas de pueblo. Dio facilidades para el establecimiento de cables submarinos y de teléfono. Contrató el primer tranvía eléctrico. Reorganizó la enseñanza primaria y amplió la secundaria. Al finalizar su segundo gobierno, se unieron los enemigos del gobierno y apoyaron la candidatura del Ex presidente Bernardo Soto, pero Yglesias estratégicamente y con habilidad, logra una fórmula de transacción en la figura del candidato derrotado en 1889, Ascensión Esquivel, quién triunfó frente a los radicales unidos alrededor de Máximo Fernández. En 1910, volvió a la política y perdió frente a don Ricardo Jiménez. En 1914 se vuelve a presentar sin éxito. El presidente Julio Acosta, alivió la pobreza en que vivía, designándolo administrador de su gran obra, el Ferrocarril al Pacífico. Desempeñaba ese puesto cuando murió en San José el 10 de Abril de 1924. (Cañas, 1986)
RAFAEL ÁNGEL CALDERÓN GUARDIA (1940-1944)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta X María Josefa Umaña Corrales
- Lucía Encarnación Fernández Umaña X José Mateo de Mora Valverde
- Juan Mora Fernández X Juana Castillo Palacios
- Frutos Mora Castillo X Juana Monge
- Juana Mora Monge X Carlos Guardia Barrios
- Ana María Guardia Mora X Rafael Calderón Muñoz
- Rafael Angel Calderón Guardia Francisco Calderón Guardia
Nace don Rafael Ángel Calderón, en San José el 10 de marzo de 1900. Su carrera política fue meteórica, ayudado por una cautivante simpatía y don de gentes, aparte de su natural impulso por la caridad, que puso en evidencia especialmente en el ejercicio de su profesión de médico. En pocos años fue munícipe, diputado, presidente del Congreso y tercer designado a la presidencia de la República. Muchos años antes de 1939, se sabía que la candidatura de Calderón Guardia era un hecho. (Bonilla, 1985). Su labor como gobernante marcó a la Costa Rica del siglo XX, con la creación de la Universidad de Costa Rica, el Seguro Social, el Código de Trabajo, entre otras muchas obras que beneficiaron al país. Don Rafael Ángel Calderón Guardia murió en San José el 9 de Junio de 1970.
Nota del autor: En una reunión, en casa de don Humberto Peralta y su esposa doña Victoria Gei, con ocasión del cumpleaños de doña Victoria, tuve la oportunidad de conocer a don Rafael Angel. En ese entonces yo era muy joven y recuerdo que me impresionó su personalidad, humildad y don de gentes. No puedo precisar el año, pero debe haber sido alrededor de 1964.
FRANCISCO CALDERÓN GUARDIA 1941 y 1948
Nació en San José el 23 de junio de 1906. Estudió en el Colegio Seminario, y completó su educación en Europa. A su regreso se dedicó a la agricultura por varios años. Aceptó una posición dentro del Banco Nacional a la cual renunció en 1936, para aceptar la Secretaría del Partido Republicano Nacional. En su desempeño demostró una gran capacidad política. El 1 de mayo de 1940, el Congreso Constitucional, le nombró Tercer Designado y al asumir el poder don Rafael Ángel Calderón Guardia, su hermano, el día 8 fue nombrado Secretario de Estado en los despachos de Gobernación, Política, Trabajo y Prevención Social, cargo que desempeñó por dos años, y en Seguridad Publica donde sirvió por cuatro años. Le correspondió en 1941, durante la ausencia de su hermano el Presidente, la distinción de ejercer el Poder interinamente en su calidad de Tercer Designado, del 1 al 5 de diciembre. En 1944 fue nombrado Primer Designado bajo el presidente Teodoro Picado y ejerció el Poder, un día, durante la revolución de 1948, mientras don Teodoro se ausentaba del país secretamente. En 1958 fue elegido miembro de la Asamblea Legislativa por la provincia de Puntarenas en el gobierno del presidente Echandi. Se juramentó pero no ejerció el cargo. En 1967 fue nombrado durante el gobierno del presidente Trejos Fernández, miembro de la Directiva General del Banco Nacional, puesto que sirvió por dos años. Casó tres veces, la primera el 11 de noviembre de 1937 con Leticia Gei Bernini de quien se divorció. Casó nuevamente con Josefina González, nativa de México, quien murió a los pocos años. En terceras nupcias casó con María Luisa López Mejía, dama viuda hondureña. Hubo descendencia sólo del primer matrimonio. Murió el 16 de julio de 1977. (Bonilla, 1985)
MARIO ECHANDI JIMÉNEZ (1958-1962)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta x María Josefa Umaña Corrales
- Juan Felipe Fernández Umaña x Benita Alvarado Valverde
# - Narcisa Fernández Alvarado x Luis Aguilar Rodríguez
- Silvestra Aguilar Fernández x Pedro Montero Sáenz
- Ana Montero Aguilar x Laureano Echandi Morales
- Alberto Echandi Montero x Josefa Jiménez Rucavado.
- Mario Echandi Jiménez
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta x Catarina Tenorio Castro
- José Cipriano Fernández Tenorio x Basilia Ramírez García
- Práxedes Fernández Ramírez x José María Jiménez Carranza
- José M. Jiménez Fernández x Teresa Rucavado Bonilla
- Josefa Jiménez Rucavado x Alberto Echandi Montero
- Mario Echandi Jiménez
# Descendiente de Juan Vázquez de Coronado.
En la línea familiar se observa que Mario Echandi Jiménez es descendiente por ambos progenitores de Juan Fernández Martínez. Como se puede notar don Alberto Echandi fue descendiente de Manuel Felipe Fernández Acosta y doña Josefa del hermano de éste, Pedro Nicolás.
Don Mario nació en San José el 17 de Junio de 1915. Se graduó de abogado, mostrando siempre gran habilidad en debates y discusiones. Desde muy temprana edad se evidenció en él su propósito de participar en la vida política y buscar la Presidencia de la República, pensando frecuentemente en que su padre, Alberto Echandi, la había perdido en 1923 en una elección sobre la cual existen dudas y buscando (como el mismo lo decía) inspiración constante en su ejemplo. Muy joven se inició, a la sombra de León Cortés primero y luego de Otilio Ulate, ocupando el cargo de secretario general del partido Unión Nacional en 1947. Se distinguió en la lucha de titanes que llevó a la Presidencia a don Otilio. En esta administración ocupó el cargo de embajador de Costa Rica en Washington, donde manejó con notable habilidad las negociaciones crediticias que tanto necesitaba el país, y más tarde fue ministro de Relaciones Exteriores. Fue electo a la Asamblea Legislativa, en 1953 por subcociente, donde se convirtió en el brillante caudillo de la oposición a Figueres.
Su verbo encendido, su gesto tajante, su oportunidad retórica, fue el imán que aglutinó en torno a él a la oposición parlamentaria. Arrolló a los tres precandidatos que compitieron con él por la candidatura de la oposición para las elecciones de 1958, que le dieron un triunfo inobjetable. Ya electo, recibió la visita del candidato derrotado don Francisco Orlich y junto con él, en gestos de grandes señores, fueron homenajeados por las multitudes. Gobernó con gran señorío. Buscó la reconciliación de los ciudadanos. Su singular amalgama entre el don de mando y el don de gentes le permitió sortear problemas y dificultades poniendo siempre por encima de todo su verdad. Su acción como gobernante fue rica en realizaciones: promulgó una ley de desarrollo y fomento industrial, adelantándose a los requerimientos de una integración económica centroamericana, a fin de preparar al país para una competencia de cualidades y de calidades. Construyó gran cantidad de escuelas, creó el Servicio Nacional de Acueductos y Alcantarillados. Universalizó el Seguro Social. En el campo internacional, dio a Cuba un verdadero ultimátum: «un fusilamiento más y rompo relaciones». Este se produjo y dos horas después Costa Rica se convirtió en el primer país que rompió relaciones con el régimen de Fidel Castro. En su gobierno fueron cambiadas las armas sobrantes o en número excesivo de los arsenales costarricenses, por tractores que dedicó al desarrollo agrícola. Fue nuevamente candidato a la presidencia en 1970 las cuales perdió ante José Figueres F. En 1982 volvió a lanzar su candidatura pero perdió ante Luis Alberto Monge. (Cañas, 1986)
CARLOS SÁENZ HERRERA (1963 y 1965)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta x María Josefa Umaña Corrales
- Lucía Encarnación Fernández Umaña x Mateo Mora Valverde
- Antonia Mercedes Mora Fernández x Hilario Zeledón Masis
- Antonia Zeledón Mora x Cleto Herrera Salazar
- José Ana Herrera Zeledón x Nicolasa Paut y Fajardo
- Celina Herrera Paut x Carlos Sáenz Esquivel
- Carlos Sáenz Herrera.
Nació en Bruselas, el 1 de setiembre de 1910. Su padre era diplomático de Costa Rica en esa ciudad. Casó en primeras nupcias con Virginia Pacheco Gutiérrez. En segundas nupcias casó con Angela Carbonel Mazenet. Se graduó de Doctor en Medicina en la Universidad Libre de Bruselas en 1933. Hizo estudios de posgrado en Pediatría en la Universidad de Estrasburgo, en Francia. Se incorporó al Hospital San Juan de Dios en 1935. Fue profesor titular y Director de la Cátedra de Pediatría de la Universidad de Costa Rica. En calidad de Médico Pediatra ocupó cargos en el Sanatorio Durán, el Patronato Nacional Antituberculoso y Escuela de Enfermería de la Caja Costarricense de Seguro Social. Fue presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica. Como homenaje a sus servicios el Hospital Nacional de Niños lleva hoy su nombre.
Fue ministro de Salubridad Pública del presidente Ulate. Como Segundo Vicepresidente de la República, ejerció el Poder interinamente en sustitución del presidente Orlich, dos veces: del 23 de setiembre al 1 de octubre de 1963 y del 3 al 6 de diciembre de 1965. Murió en San José el 7 de noviembre de 1980. El 11 del mismo mes la Asamblea Legislativa lo declara Benemérito de la Patria. (Obregón, Clotilde, 1999)
JOSÉ JOAQUÍN TREJOS FERNÁNDEZ (1966-1970)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta x María Josefa Umaña Corrales
- Juan Felipe Fernández Umaña x Benita Alvarado Valverde #
- Gregorio Fernández Alvarado x Maria Trinidad Quesada Reyes
- José Francisco Fernández Quesada x Juana Alvarado Madrigal
- Ceferino Fernández Alvarado x Manuela Aguilar Fernández
- Emilia Fernández Aguilar x Juan Trejos Quirós
- José Joaquín Trejos Fernández
- Juan Fernández Martínez x Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta x María Josefa Umaña Corrales
- Juan Felipe Fernández Umaña x Benita Alvarado Valverde #
- Narcisa Fernández Alvarado x Luis Aguilar Rodríguez
- Ramón Aguilar Fernández x Manuela Fernández Céspedes
- Manuela Aguilar Fernández x Ceferino Fernández Alvarado
- Emilia Fernández Aguilar x Juan Trejos Quirós
- José Joaquín Trejos Fernández
# Descendiente de Juan Vázquez de Coronado
NOTA DEL AUTOR Por ser éste el Presidente más cercano a mi persona, deseo justificar la elaboración de este estudio, diciendo que Adrián Fernández Aguilar, el menor de los hijos de Ceferino y Manuela, y hermano de Emilia, casó el 11 de abril de 1934 con María Herrera González (descendiente a su vez de los Fernández como ya se ha visto), cuyos hijos son José Francisco, Jorge Manuel, Doris María y Rodrigo, servidor, este último de quien haya leído hasta aquí. De mis cuatro abuelos, tres fueron descendientes de Juan Fernández Martínez.
Como ya se indicó anteriormente el noveno hijo de Juan Fernández fue Manuel Felipe Fernández Acosta quien casó en San José el 7 de enero de 1743 con María Josefa de Umaña Corrales, con quien tuvo 12 hijos. Juan Felipe Fernández Umaña, nació en 1745. Casó el 17 de febrero de 1773, en primeras nupcias con Ana Benita de Alvarado Valverde,descendiente directa de Juan Vázquez de Coronado, con lo que en esta unión se juntan las sangres de los dos conquistadores que motivaron el libro de Samuel Stone, “La Dinastía de los Conquistadores”. De esta unión hubo una sucesión de 6 hijos, de los cuales citaremos a 2 de ellos. Una fue Narcisa a la que nos referiremos más adelante y el otro es Gregorio, cuya descendencia seguiremos.
Gregorio Fernández Alvarado, casó con María Quesada Reyes. Entre sus hijos está José Francisco Fernández Quesada, quien casó con Juana Alvarado Madrigal y tuvieron una descendencia numerosa de los cuales 8 hijos llegaron a adultos, a saber: Beatriz, Belisario, Ceferino, Juana Agustina, María de Jesús, Ignacia, Isabel y Máximo.
Ceferino, nieto, como he probado de Gregorio, casó con Manuela Aguilar Fernández, quien era nieta de Narcisa hermana de Gregorio, como pruebo a continuación. Narcisa Fernández Alvarado casó con Luis Aguilar Rodríguez quienes procrearon 5 hijos de los cuales el cuarto se llamó Ramón Aguilar Fernández, quien casó con Manuela Fernández Céspedes, el 10 de enero de 1852. Tuvieron 7 hijos, una de las cuales fue Manuela Aguilar Fernández.
Ceferino de 47 años y Manuela, de 26, se casaron en San José a las siete de la mañana del 23 de agosto de 1893, en la Iglesia del Carmen. Como dato curioso, aporto el contenido de un escrito del Palacio Episcopal que dice: “En solicitud del señor Ceferino Fernández de esa feligresía ha recaído el auto que dice: Palacio Episcopal, San José, 1° de Setiembre de 1893. Vistas las presentes diligencias, y de ellas resultando justificadas en debida forma la cristiandad y libertad de estado de los señores Ceferino Fernández y Manuela Aguilar feligreses de la Parroquia del Carmen que intentan unirse en matrimonio los aprobamos en cuanto há lugar en derecho; Y en virtud de nuestras facultades les dispensamos las tres amonestaciones que debieran proceder á su enlace y usando las facultades delegadas por Breve de la Santa Sede Apostólica dado en Roma á 22 de marzo de 1885, al Ilustrísimo y Reverendísimo señor Obispo de la Diócesis y subdelegada á nos por el acuerdo de 26 de diciembre de 1891, también les dispensamos el impedimento de consanguinidad en cuarto grado por línea colateral igual descubierto después de efectuado su matrimonio con que se hallan ligados los señores Ceferino Fernández y Manuela Aguilar y les declaramos legítima la prole que tuvieren, para que no obstante dicho impedimento y no resultando otro alguno canónico puedan contraer matrimonio entre sí y permanecer en él, con tal que la enunciada señora Manuela Aguilar no haya sido robada, ó que habiéndolo sido no exista en poder del raptor. El mismo Párroco ó su recomendado, previa confesión sacramental de los contrayentes, velándose en el acto y observando las demás disposiciones canónicas, queda autorizado para la celebración del este matrimonio. Líbrese el despacho. Firmas.”
Fruto de esta unión nació: Emilia, José Francisco, María del Pilar, Alfonso y Adrián. Emilia, casó con Juan Trejos Quirós, cuyo tercer hijo fue José Joaquín Trejos Fernández, presidente de Costa Rica de 1966 a 1970. Nació en San José el 18 de abril de 1916. Realizó sus estudios de matemáticas y economía en la Universidad de Chicago. A su regreso impresionó en los círculos universitarios por su solidez académica y por la seriedad de sus planteamientos. Su gobierno fue justo, racional, y equilibrado, porque justo, racional y equilibrado fue siempre José Joaquín Trejos Fernández. Logró nivelar las finanzas, sanear la moneda decretando una pequeña devaluación monetaria y fomentó la diversificación poniendo especial énfasis en la rehabilitación bananera de la zona Atlántica. Lo favoreció un notorio repunte en los precios internacionales del café que le ayudó al desarrollo racional de medidas certeras en materia económica, planteadas sobre la base de una reducción en el consumo de artículos suntuarios lo que se logró con un simple impuesto de ventas al que popularmente se bautizó «el lunar» pues él ostenta uno en la parte superior de su mejilla derecha. Sus obras materiales se ajustaron racionalmente a la capacidad económica del país: terminó de asfaltar la carretera interamericana en el trecho Cartago – Paso Canoas, conectó Limón con el Valle Central mediante una carretera rústica y construyó algunas escuelas. Con una palabra definióse (y fue él quien lo hizo) la característica que tendría su gobierno: parsimonia. En el campo de la economía llevó a cabo una obra importante y visible, preocupado por el desarrollo integral y equilibrado del país. Buscó el acercamiento de México al área del Mercado Común Centroamericano. Creó la entidad llamada Dirección Nacional del Desarrollo de la Comunidad (DINADECO) y durante su gobierno abrió las puertas el Banco Popular y de Desarrollo Comunal. En otros campos también dejó huella pues fue en su gobierno que se promulgó la Ley 4465 ley Forestal con el fin de proteger los recursos forestales. Al entregar la Presidencia, volvió al negocio familiar de las artes gráficas. (Cañas, 1986)
RAFAEL ÁNGEL CALDERÓN FOURNIER (1990-1994)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta X María Josefa Umaña Corrales
- Lucía Encarnación Fernández Umaña X José Mateo de Mora Valverde
- Juan Mora Fernández X Juana Castillo Palacios
- Frutos Mora Castillo X Juana Monge
- Juana Mora Monge X Carlos Guardia Barrios
- Ana María Guardia Mora X Rafael Calderón Muñoz
- Rafael Angel Calderón Guardia X María del Rosario Fournier
- Rafael Angel Calderón Fournier
Rafael Angel Calderón Guardia, casó en segundas nupcias con María del Rosario Fournier. De este matrimonio nació en Diriamba, Nicaragua, Rafael Ángel Calderón Fournier quien heredó de su padre el caudal político que lo llevó a la presidencia de la República en el último periodo del siglo XX en que un descendiente de Juan Fernández Martínez ocupó el sillón presidencial. Casó con la dama oriunda de México, Gloria Bejarano. Firmó acuerdo de libre comercio con México, en el sector salud, bajó la mortalidad infantil y se creó la Dirección Nacional Antidrogas y reformó la Ley de Psicotrópicos. El Instituto Costarricense de Electricidad inauguró una planta eólica en Guanacaste. Se adaptó y reformó el edificio de la Fabrica Nacional de Licores para convertirlo en Centro Nacional de Cultura. Inauguró el Museo del Niño en el edificio de la antigua Penitenciaría. (Obregón, Clotilde,1999)
JUAN MORA FERNÁNDEZ (1824-1833)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta X María Josefa Umaña Corrales
- Lucía Encarnación Fernández Umaña X José Mateo Mora Valverde
- Juan Mora Fernández Joaquín Mora Fernández
Una de las hijas del hogar formado por Manuel Felipe Fernández Acosta y María Josefa Umaña Corrales, ya citados, fue Lucía Encarnación, nacida el 12 de Enero de 1759, quien casó, el 2 de setiembre de 1778, con José Mateo Mora Valverde con quien tuvo 16 hijos. Uno de ellos, Juan, nacido en San José, el 12 de julio de 1784, realizó los estudios primarios en su ciudad natal y los superiores, en León, Nicaragua. Antes de que sus méritos y patriotismo lo llevaran al gobierno, había sido juez y director de escuela. Aparece en posiciones de gobierno, como secretario de la segunda junta, la que se instaló el 13 de enero de 1822. Con treinta y ocho años de edad se incorporó a una lista de ciudadanos notables a cuyo cargo estaba ya la construcción del país. A esta junta le correspondió enfrentar el primer hecho de armas en nuestra historia independiente. Fueron los sucesos que comenzaron el 29 de marzo de 1823 con la toma del Cuartel de Cartago por los que deseaban adherirse al Imperio Mexicano, apoyados por Heredia. La respuesta al cuartelazo fue dada por Gregorio José Ramírez, quien levantó a los alajuelenses y apoyados por San José, los republicanos, avanzaron contra la capital de entonces. En la mañana del 5 de Abril se produjo el encuentro en Ochomogo. El resultado fue el traslado de la capital a San José, una ciudad menos adelantada que Cartago en una Costa Rica que carecía de carretillas, ruecas, maquinaria para la agricultura, moneda acuñada y que veía como artículos milagrosos los productos extranjeros. Los artesanos carecían de las herramientas más rudimentarias y las casas eran de un piso, con paredes de adobe, puertas y ventanas de cedro, y techo de tejas, y pisos de ladrillo cuando no de tierra. A través de las ventanas sin vidriera era posible ver los brazos y platillos de las balanzas hechos de madera, groseramente labrada, y con pesas que eran piedras recogidas de la calle.
A la Junta le quedaba muy poco tiempo y en mayo de 1823, acordado un nuevo Estatuto Político, se eligió una tercera Junta, que gobernó hasta el 8 de setiembre de 1824. En esa fecha se instala el Congreso Constituyente que procedió a la elección de Jefe de Estado, resultando la mayoría de votos favorables a Juan Mora Fernández. A partir de ese 8 de setiembre, Costa Rica tuvo un gobernante, siempre dentro de la Federación Centroamericana. En la historia nos ha quedado de él la imagen de un maestro de escuela de profundo espíritu civil, que marcó un precedente convirtiéndose en el modelo de los gobernantes que seguirían. Su fe en la buena disposición de los costarricenses se puso en evidencia en su Decreto de 23 de setiembre de 1824, que invitaba a las corporaciones, autoridades y personas de cualquier condición, a presentar proyectos sobre el mejor medio para constituir el Estado.
Entre las numerosas acciones de su gestión (dos períodos administrativos 1824-1829 y 1829-1833) podemos destacar el establecimiento del primer escudo del país, la emisión de la Ley Fundamental del Estado, y las primeras ordenanzas municipales. Creó la milla marítima, para favorecer la pesquería, la marina y la elaboración de sal. Favoreció a quienes aprovecharan los terrenos incultos para la agricultura y ganadería, creando premios para los descubridores de caminos, puertos “o cualesquiera objetos de industria”. Estableció una casa de moneda, provisional, e invitó a los ciudadanos a establecer en cualquier pueblo que fuera, un periódico manuscrito, con el fin de promover la ilustración como base principal de un gobierno. Promovió el establecimiento de casas públicas de enseñanza, erigiendo una en San José, bajo el patrono de Santo Tomás, que luego dio origen a la Universidad del mismo nombre. Por decreto del 7 de junio de 1826, ordenó la fundación de un hospital general, llamado San Juan de Dios. Interesado en abrir un camino al Atlántico, acordó otorgar un premio de 500 pesos en dinero y 1.000 en tierras baldías a quien descubriera una vía de comunicación con la rada del San Juan. Juan Mora Fernández falleció en San José el 16 de Diciembre de 1854. Su grandeza ha deshumanizado su figura al extremo que ni circulan anécdotas de él, ni se conocen detalles pintorescos de su vida. Tiene que haber sido un hombre muy parecido a todos los costarricenses, una encarnación de nuestra manera de ser bonachona, desconfiada y firme. (Cañas, 1986).
MANUEL FERNÁNDEZ CHACÓN (1835)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta X María Catarina Tenorio Castro
- Félix Fernández Tenorio X Petronila Chacón Aguilar
- Manuel Fernández Chacón
Nació en Cartago en 1786. Casó con Dolores Oreamuno Muñoz de la Trinidad. Dedicó la mayor parte de su vida a la agricultura y fue propietario de las haciendas Miravalles y Paso Hondo en la zona de Las Cañas y Bagaces. Consciente de que las tierras al oeste del país, que siempre fueron de Costa Rica, o sea los valles de Bagaces y Las Cañas, en unión con las que habían pertenecido al Partido de Nicoya, formaban una unidad económica, Fernández ordenó una nueva división territorial del país y creó el Departamento de Guanacaste, que junto con el Departamento Occidental y el Oriental, formaban los tres que tenía el país.
Bajo su gobierno se reformó el artículo 38 de la Ley Fundamental para evitar que la Asamblea volviese a repetir lo que hizo en 1833, por causa de que la ley no establecía entre quienes debía el Poder Legislativo escoger en caso de que ninguno de los candidatos alcanzase el número de votos requerido. Fernández debería haber terminado el período de Gallegos, y debería haber tenido el título de Jefe de Estado, pero la Asamblea ilógicamente dispuso convocar a elecciones para escoger a un nuevo Jefe de Estado que terminase ese período. Además, fue un reconocido constructor. Fue Intendente General de Hacienda de 1825 a 1832. Fue miembro del Congreso Constituyente en 1824. Como Vicejefe desempeñó el Poder interinamente, del 18 de Marzo al 5 de Mayo de 1835, con ocasión de la renuncia del Jefe de Estado, José Rafael de Gallegos. Las elecciones que determinaron su sucesor no dieron un claro ganador y fue la Asamblea la que escogió a Braulio Carrillo Colina. Manuel Fernández fue Vicejefe de Carrillo. Murió en Puntarenas, el 31 de Julio de 1841, mientras construía la aduana del Puerto, fue enterrado en Esparza. (Obregón, Clotilde. 1999)
JOAQUÍN MORA FERNÁNDEZ (1837)
LÍNEA FAMILIAR
Ver la secuencia familiar de Juan Mora Fernández
Hermano de Juan Mora Fernández, hijo por tanto de José Mateo de Mora Valverde y Lucia Encarnación Fernández Umaña. No se tiene fecha de nacimiento aunque se sabe que fue bautizado el 16 de enero de 1786 en San José. Casó con Pilar Bonilla Nava. Fue desterrado por el Jefe de Estado Carrillo, quien lo expulsó a perpetuidad. Intentó regresar más adelante pero se le impidió hacerlo. Carrillo ordenó que se le fusilara si se le encontraba en el territorio nacional. Mora había conspirado para derrocarlo y don Braulio se encontraba exacerbado en su contra. Don Joaquín volvió luego al país. Llegó al poder de la siguiente forma: al acercarse al fin de su primer periodo, Braulio Carrillo entregó el poder el 1 de Marzo de 1837 y la Asamblea escogió como Jefe Provisional al consejero Joaquín Mora Fernández quien ejerció del 1 de Marzo al 17 de Abril de 1837. A don Joaquín le correspondió firmar los decretos sobre la Tarifa General de Sueldos y Dotaciones, y dar orden de que se trasladasen las autoridades de Puntarenas al puerto de Caldera, donde ordenó construir los edificios necesarios. El traslado se hizo por considerarse que Caldera reunía buenas condiciones para puerto. Fue un hombre de negocios. Abogó porque se abriera un camino al Atlántico, a través de Sarapiquí, para comunicar el país con el río San Juan y el puerto de San Juan del Norte, que en ese momento era un puerto compartido por Nicaragua y Costa Rica. Por último, el 9 de abril el Congreso declaró electos a los ciudadanos Manuel Aguilar Chacón y Juan Mora Fernández para el cargo de Jefe y Vicejefe de Estado respectivamente, y don Joaquín les entregó el mando. Murió en San José el 26 de Octubre de 1862. (Bonilla, Harold, 1985)
MANUEL AGUILAR CHACÓN (1837-1838)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Manuel Felipe Fernández Acosta X María Josefa Umaña Corrales
- María Eulalia Fernández Umaña X José Hermenegildo de Aguilar Siles
- Miguel Antonio Aguilar Fernández X Josefa de la Luz Chacón
- Manuel Aguilar Chacón
El 23 de agosto de 1797, nació en San José, Manuel Aguilar Chacón, quién fue Jefe de Estado de Costa Rica. Después del empuje y derroche de energía del primer gobierno de Carrillo, los costarricenses buscaron un gobernante tranquilo. Manuel Aguilar era ese hombre, nativo de San José se había hecho abogado en la Universidad de León y había servido a Costa Rica como representante en los organismos de la Federación Centroamericana. Presidió la primera misión de paz que Costa Rica envió a Centro América para tratar de hacer la paz entre el gobierno federal y el estado de El Salvador. Su experiencia en ese campo y sus abundantes contactos y conexiones de todo orden en el resto de Centroamérica, habían hecho de Aguilar un ferviente centroamericanista, en contraste con su predecesor, Braulio Carrillo.
El gobierno de Aguilar tuvo que dictar una serie de medidas preventivas para evitar una epidemia del cólera y se estableció un cordón sanitario con Nicaragua. En el campo laboral dictó medidas para proteger a los labradores pobres y en el aspecto eclesiástico inició gestiones para que se crease una diócesis en Costa Rica, que no se logró en ese momento. En el campo político su gobierno estuvo lleno de problemas por el asunto de la capital. La Asamblea había derogado en 1835 la Ley de la Ambulancia (Creada por Gallegos en 1834 y que consistía en que la capital debía estar 4 años en cada uno de los centros de población más importantes: Cartago, San José, Heredia y Alajuela) y señaló que la residencia de la capital debía definirla un Congreso Constituyente convocado para ese fin. Fue una mala medida, ya que, si había derogado el decreto, dado por Carrillo debió haber señalado de una vez a San José como la capital, y no llevar la discusión al Congreso donde tomó gran fuerza la oposición a la capital en San José, lo que inquietó a los josefinos. Poco después, un grupo de josefinos con el apoyo de los militares, disgustados porque se les habían suprimido los fueros, propició un golpe de estado, que llevó de nuevo al poder al exjefe de Estado Lic. Braulio Carrillo, el 27 de mayo de 1838.
Aguilar partió otra vez hacia Centroamérica a proseguir su labor unionista. Pertenece a esta lista de gobernantes costarricenses, que sin haber dejado una huella profunda en el desarrollo del país, lo han consolidado con su prudencia y su patriotismo. Murió en Sonsonate, El Salvador, el 6 de Julio de 1846. (Bonilla, 1985)
FÉLIX FERNÁNDEZ TENORIO (1819)
LÍNEA FAMILIAR
- Juan Fernández Martínez X Cayetana de Acosta y Aguilar
- Pedro Nicolás Fernández Acosta X María Catarina Tenorio Castro
- Félix Fernández Tenorio
Nació en 1754 y desde muy joven comenzó a intervenir en la vida pública de la provincia, y en repetidas ocasiones fue miembro del Ayuntamiento de San José. Se dedicó también a las labores agrícolas y comerciales. Tenía el grado de teniente coronel de las milicias de Costa Rica, y fue comandante de las mismas. Casó en 1785 en primeras nupcias con Petronila Chacón Aguilar de cuyo enlace nació Manuel Fernández Chacón quien fue Jefe de Estado en 1835; y dos nietos suyos, José María Montealegre Fernández y Próspero Fernández Oreamuno, fueron Presidentes de la República. Casó en segundas nupcias en 1807 con Josefa Evarista Hidalgo Oreamuno. Fue Teniente Gobernador en 1787, en sustitución temporal del Gobernador José Perié. En ese mismo año ocupaba el puesto de Alcalde primero de la ciudad de Cartago. En 1809 fue Alcalde segundo de la ciudad de San José y en 1817 Alcalde primero de la misma. En 1819 fue Teniente Gobernador en lo militar, en sustitución de don Juan de Dios de Ayala, quien se encontraba enfermo. En noviembre de 1821 la Junta Provisional Consultiva de Guatemala, cuyo presidente era Gabino Gaínza quien todavía se hacía llamar Jefe Político Superior y Capitán General, acordó destituir de su cargo de Jefe Político de Costa Rica, al Coronel don Juan Manuel de Cañas, por considerar su manera de proceder en todo contraria a los acuerdos de Guatemala. (Se refiere a lo acordado en Guatemala el sábado 15 de Setiembre de 1821 en que se aprobó separarse de España, y debían presentarse los representantes de las provincias de Centroamérica a formar el congreso, en esa capital. Esta noticia llegó a León el 28 de Setiembre. Con este motivo, la Diputación Provincial compuesta por diputados de Nicaragua y Costa Rica acordó la absoluta independencia de Guatemala. El correo llegó a Cartago el 13 de Octubre y Juan Manuel de Cañas, principal autoridad de la provincia, luego de hacer un Cabildo Abierto, acordó, en principio, adherirse a lo acordado en León, y esperar a que se “aclaren los nublados del día”). Gabino Gaínza ignoraba que desde el 12 de dicho mes había cesado en sus funciones el señor Cañas. Para sustituirlo el mismo Gaínza designó al teniente coronel Félix Fernández Tenorio, a quién en nota del 21 de noviembre comunicó oficialmente dicho nombramiento, pero no asumió funciones porque se opuso la Junta de Gobierno, que dan base para hacer interesantes consideraciones, y hasta para que alguien haya planteado la tesis de que a don Félix Fernández, aunque no hubiese ejercido el cargo en tal oportunidad, debería tenérsele como el último de la lista de los Gobernadores de Costa Rica. En 1822 la Junta Superior Gubernativa le confió la Comandancia de Armas del país, pero al año siguiente, el señor Fernández se retiró en forma definitiva de toda actividad pública. Murió en San José en los últimos días de diciembre de 1834.
Es conveniente aclarar los alcances que según la organización de los españoles, tenían el Gobernador y los Alcaldes (puestos desempeñados por don Félix). Los Gobernadores tenían funciones gubernativas y administrativas, pero también facultades de carácter militar. Su obligación era administrar con eficiencia la provincia que se les encomendaba, mantener la paz en ella, estar prestos a su defensa, administrar la justicia, entre otras responsabilidades. Tenían jurisdicción civil y criminal sobre su territorio. En cuanto a los Alcaldes, había dos Alcaldes Ordinarios, que se escogían entre los vecinos honorables que supiesen leer y escribir, y para esos puestos se prefería a los descendientes de los conquistadores y pobladores. Usaban como insignia de su cargo una vara, y tenían importantes atribuciones como las de presidir el Cabildo en ausencia de las autoridades superiores, juzgar en primera instancia, y otras más. Por muerte del Gobernador de la provincia podían asumir funciones interinamente. (Obregón, Rafael.1979)
Juan Fernández Martínez es el fundador de la familia de su nombre en Costa Rica, adonde llegó procedente de España a fines del siglo XVII. Se desconocen las verdaderas causas que lo impulsaron para pasar a América y las circunstancias que lo llevaron a radicar en la provincia de Costa Rica. Lo cierto es que por ese tiempo aparece en Cartago donde don Juan llevaba una vida no destacada ya que no fue un gran empresario, ni desempeño destacadas funciones publicas, ni poseyó considerables bienes de fortuna, ni se ligó con las familias que pretendían descender del gran capitán o del Rey D. Pelayo. Según don Cleto González “por lo mismo, ni sirvió de pasto a las hablillas de la maledicencia, ni tuvo que soportar los envenenados dardos de la envidia: fue en suma, un honrado vecino de Cartago, tranquilo en su costumbre, contento en su medianía, y así transcurrió su vida ni envidioso ni envidiado”. (Salazar, 1975)
Don Juan Fernández Martínez, nació en 1673, en la villa de Sedano, provincia de Burgos, Castilla La Vieja, siendo el tercero de siete hijos del hogar formado por don Agustín Fernández del Val y doña María Martínez Fernández, quienes casaron en el lugar de Turbilla del Agua, el 15 de octubre de 1662. Según la Revista de la Academia Costarricense de Ciencias Genealógicas, hay registro hasta los bisabuelos, tanto paternos como maternos de don Juan, así su bisabuelo paterno fue don Francisco Fernández, de Mozuelos, valle de Sedano, quién casó el 18 de octubre de 1615 con doña María del Campo Lafuente del barrio de Barruelo, valle de Sedano. Su abuelo fue don Francisco Fernández del Campo, quién contrajo nupcias con María del Val Pérez de Heras, el 8 de Mayo de 1637 ambos originarios y vecinos de la Villa de Sedano.
Don Juan, contrajo matrimonio en Cartago, el 25 de febrero de 1699, con doña Cayetana de Acosta y Aguilar, hija de Antonio Acosta Arévalo “el rey del cacao” y de doña Josefa Aguilar. La dote otorgada por don Antonio ascendió a los tres mil doscientos setenta y cinco pesos y el novio ofreció arras por valor de quinientos pesos. Con ese capital un hombre de otro carácter habría logrado hacerse rico, pero don Juan Fernández no tenia las condiciones que sirven para encaminarse a la riqueza. En palabras de don Cleto González V., “tener una familia numerosa, no privada de una educación conveniente y mucho menos obligar a los hijos a padecer estrecheces con el pretexto de insuficiencia de entradas, era receta segura para achicar una fortuna, de suyo pequeña” (Salazar, 1975). Persona modesta, hubo de entregarse al desempeño de labores agrícolas y otros menesteres con mediocres resultados; posteriormente se dedicó a la enseñanza, fundando en Julio de 1736 una escuelita de primeras letras, en Cartago, mediante la ayuda del Cabildo de dicha ciudad. Falleció el 2 de diciembre de 1737, a los 64 años, dejando una descendencia de 11 hijos, dos de los cuales, Manuel Felipe y Pedro Nicolás, se consideran los principales progenitores de las familias Fernández de Alajuela y San José, como trataré de confirmar. Ellos se trasladaron a principios del siglo XVIII a los fértiles valles occidentales motivados en parte «por hallarse el valle de Cartago y el vecino de Ujarrás ya fuertemente poblados y en los valles occidentales aún quedaban tierras realengas y los grandes propietarios no tenían objeción en vender a un precio ínfimo parcelas de sus haciendas a los nuevos pobladores. En el Barrio del Murciélago (hoy llamado San Juan de Tibás) vivían, donde uno y otro tuvieron chacras con suertes de caña dulce y sus respectivos trapiches, ganado vacuno, ovejuno y platanares. La casa de don Pedro Nicolás en Villa Nueva era de las principales y se hallaba situada en la Calle Real frente a la Aduana del Tabaco y alquilada regularmente al señor Interventor de este ramo», según don Norberto Castro Tossi en artículo publicado en La Nación el 2 de junio de 1968.
Pero me parece justo que citemos el resto de la familia porque pueden orientar a otros estudios de ramas de los Fernández no consideradas aquí. La primogénita fue María, que nació en 1700, casó el 11 de agosto de 1716, con Juan Masís Barboza. La sucesión fue de 13 hijos, Masís Fernández. El segundo fue Andrés, nacido en 1702, quien casó en 1735 con María Josefa Trejos Cárdenas. Tuvieron solo un hijo, Fernández Trejos. El tercero fue Antonio, quien nació en 1705, pero falleció en su infancia. El cuarto fue Cosme Damián, nacido en diciembre 1707, el cual fue sacerdote. La quinta fue María Josefa quien nació en 1708, casó en 1740 con Pedro José Corrales Guzmán, no tuvieron hijos. La sexta fue Josefa, nacida en 1710, quien casó por primera vez, en 1733, con Manuel Trejos Cárdenas, con quien tuvo cinco hijos, Trejos Fernández. Casó la segunda vez, el 19 de Junio de 1745 con Juan Masís Chaves, con quien tuvo 8 hijos Masís Fernández. El séptimo fue José Manuel, nacido en 1713, quien falleció siendo infante. La octava fue Isabel, quien nació en 1716, casó la primera vez el 14 de enero de 1738 con Hermenegildo de Alvarado Torres, con quien tuvo 2 hijos, De Alvarado Fernández. Casó la segunda vez, el 8 de enero de 1762, con Manuel Felipe Arleguí Hoces-Navarro, con quien no tuvo hijos. El noveno fue Manuel Felipe, quien nació en Cartago en 1718, casó en San José, el 7 de enero 1743 con María Josefa de Umaña Corrales con quien tuvo 12 hijos Fernández Umaña. El décimo fue Pedro Nicolás quien nació en 1720, casó el 5 de mayo de 1751, con María Catarina Tenorio Castro con una sucesión de ocho hijos Fernández Tenorio. El último fue Dionisio nacido en 1721, quien casó el 17 de mayo de 1743, con Petronila Valverde Guevara, con quien tuvo 2 hijos Fernández Valverde.
Indudablemente queda una gran descendencia Fernández sin considerar.
AGRADECIMIENTO
Es mi deber, agradecer a dos parientes que tuvieron la paciencia de revisar el presente trabajo, mejorándolo de manera sustancial. Ellas son, en orden alfabético, mi sobrina María del Pilar Fernández Díaz, y mi prima Ana Isabel Herrera Sotillo. A ambas mi profundo agradecimiento.
Al personal del Archivo Histórico Arquidiocesano Monseñor Bernardo Augusto Thiel, por su decidido apoyo para lograr el presente trabajo. Gracias por su esfuerzo.
Pero también quiero agradecer a mis hijos, yernos y nueras que también colaboraron con el primer borrador.
Muy agradecido con todos.
RODRIGO FERNÁNDEZ HERRERA
2008
PREÁMBULO
Me encontraba en Pamplona, España, visitando a mi hijo y a mi hija política, ambos estudiaban una maestría en la Universidad de Navarra. Una tarde sentado en la sala de su apartamento, noté un libro de tapas celestes que llamó mi atención, al tomarlo en mis manos, mi hijo me hizo la observación “no encontré el nombre de ningún pariente”, (no tenía por qué saberlo), se trataba de “La Dinastía de los Conquistadores”, de Samuel Stone, y mi hijo lo había sacado de la biblioteca de la Universidad, para un trabajo que debía presentar. Aunque sabía de su existencia, realmente nunca había tenido la oportunidad de leerlo, así que en los ratos libres comencé a hojearlo y me fui entusiasmando, sobre todo en lo que se refiere a la descripción de los árboles genealógicos que contiene y me di cuenta de la presencia de mi apellido en tanto presidente o esposa de presidente, lo que me motivó, a mi regreso, a buscar dicho libro en una compraventa y así poder estudiar con detenimiento sus causas. La consulta de otras fuentes como el Archivo Histórico Arquidiocesano Monseñor Bernardo Augusto Thiel y el citado libro, me llevaron a escribir estas líneas que dejo a disposición de quien tenga oportunidad e interés en usarlas.
El interés fundamental del relato, es por el efecto que tuvo en nuestra patria que una persona se decidiera a venir a vivir a Costa Rica y cómo su descendencia influyó para bien o para mal en los destinos de nuestro país.
INTRODUCCIÓN
La Dinastía de los Conquistadores presenta, entre otras cosas, un estudio de la descendencia de don Juan Vázquez de Coronado y de don Antonio Acosta y Arévalo, quienes fueron de los primeros conquistadores, que se asentaron en Costa Rica. Según don Samuel Stone (1976), “Durante los siglos XVI y XVII, la Corona Española, tanto los Habsburgos como los Borbones, sentó en América un precedente que edificó las bases de la distribución del poder en los territorios iberoamericanos. Concedió el acceso a los puestos políticos exclusivamente a los conquistadores y a los miembros de la hidalguía, entregando así el control de las colonias a pequeños grupos homogéneos.”
“El grupo conquistador que fundó la ciudad de Cartago en 1564 y se estableció en los alrededores del Valle del Guarco, comprendía principalmente a jóvenes peninsulares, criollos (algunos pertenecientes a la nueva nobleza guatemalteca), algunos nobles nicaragüenses y algunos indios.” La mayoría de los españoles que llegaron al inicio de la Colonia, procedían del sur de España principalmente de Andalucía y Castilla. Numéricamente hablando, la población se mantuvo estacionaria hasta la independencia, dada la gran pobreza de la Colonia. Los primeros conquistadores e hidalgos formaron el cabildo y por lo tanto obtuvieron desde el principio el control de todo el territorio. A medida que se fundaban otras ciudades, este pequeño núcleo de hombres extendía su hegemonía, nombrando a los suyos en los distintos puestos de mando, y así el grupo fue transformándose en una élite que transmitía su poder de padre a hijo o yerno.
Continúa Samuel Stone “…Dado el aislamiento de la provincia, las autoridades de Guatemala – de las cuales dependía políticamente Costa Rica- difícilmente podían controlar sus actuaciones. Esta autonomía explica parcialmente la manera en que Costa Rica adquirió paulatinamente una experiencia propia en la gestión de su gobierno, llegando a disfrutar de una madurez política que no pudieron alcanzar los demás países del istmo. Pareciera haber sido el factor principal que le permitió, después de la Independencia, gobernarse a sí misma más eficazmente que sus vecinos. El poder de la élite no se limitaba al gobierno de la provincia, puesto que disfrutaba además de una importante preponderancia económica. Los conquistadores que organizaron expediciones al Continente generalmente las financiaban por cuenta propia. Algunos de los hidalgos que se establecieron en el territorio poseían fortunas considerables o, al menos los medios económicos suficientes para ejercer una actividad creadora, en relación con el resto de la población. Puede mencionarse el ejemplo de Antonio de Acosta Arévalo quien se estableció en Costa Rica en 1659, y quien poseía cacaotales con aproximadamente 15.200 arboles que producían un ingreso anual de unos 6.450 pesos. Tenía además una flota formada por varios veleros que hacían el cabotaje entre Costa Rica y Panamá. Pareciera haber sido uno de los colonizadores más acaudalados de la época.”
LA HUELLA DEL APELLIDO FERNÁNDEZ EN LA POLÍTICA DE COSTA RICA
Como fueron dieciséis los Jefes de Estado y Presidentes de Costa Rica, once Primeras Damas (a las cuales he querido incorporar por el proverbio “detrás de todo hombre de éxito hay una gran mujer”) que llevaron la sangre de don Juan Fernández Martínez, es difícil seguir un orden exacto. Por eso iniciaré con un Gobernador, después los Jefes de Estado de Costa Rica, luego los Presidentes, las Primeras Damas y de último (no por últimos menos importantes), cuatro hombres que se destacaron en la política de Costa Rica sin llegar a ser Presidentes. El listado no incluye otras posiciones políticas por razones de espacio.
EPÍLOGO
Un hombre nos legó una descendencia de la cual surgieron 1 Gobernador, 14 Jefes de Estado o Presidentes de la República, 2 Designados o Vicepresidentes, 11 Primeras Damas o mujeres muy influyentes y 4 hombres de trayectoria. 32 personas en total, todos ellos y todas ellas, han pasado a la Historia de Costa Rica, por su esfuerzo en lograr un país mejor, en el tiempo que les correspondió estar en el poder o cerca de él. Algunos lo lograron, otro no tanto, pero lo intentaron.
Gracias a Juan Fernández Martínez, que un día decidió vivir en Costa Rica
En este álbum, se encuentra una parte de la historia de mi vida, quizá la más importante después de mi familia.
Todo se inició en 1973, cuando yo tenía 29 años y tres hijos. En enero de ese año nacieron mis hijas gemelas. Ya tenía yo cinco años de haber terminado mi carrera en Agronomía y sentía la presión de tres factores que citaré pero cuya importancia eran equivalentes :
1- que si no me apuraba no iba a poder tener ninguna propiedad para cultivar, y poder justificar mi amor por la tierra,
2- un sentimiento de angustia, porque yo quería darle a papá un lugar adonde él se sintiera a sus anchas haciendo y deshaciendo lo que le encantaba: sembrar y cuidar plantas , ¡pero ya el tiempo se hacía apremiante! y
3-quería darle a mis hijos la posibilidad de disfrutar del campo con todo lo que eso significa.
Con mi tío Edwin viajando a Tarrazú adonde había montado un bufete y luego Jorge mi hermano con una clínica dental, comencé a visitar la zona, y me gustó. Indagué por varias propiedades, con un único capital de cinco mil colones (poco menos que $600 dólares), que me habían sobrado del préstamo que hice para prepararme para el nacimiento de mis hijas.


Fue así como llegué hasta la casa de don Romualdo Blanco, hombre de 91 años que estaba tendido en su cama por problemas de salud. Luego de un intercambio de ofertas en donde me dijo tajantemente que el precio eran treinta y cinco mil colones pero que podía darme facilidades de pago firmando un pagaré por año por cinco mil colones con intereses de mora únicamente. Y así me lancé a una aventura que tendría una duración de 44 años. Lamentablemente no tengo fotografías de cómo era ese terreno de 10 manzanas (aproximadamente 6.5 hectáreas. Pero afortunadamente puedo mostrar lo qué, con la ayuda de Dios, ahorrando y sacrificando, posiblemente, el presupuesto familiar pude entregarle al siguiente propietario, lo que se aprecia en este álbum.

El nombre Las Dríadas lo tomé de la mitología griega, que eran las ninfas que habitaban en cada árbol. Conforme los que planté, iban creciendo, ¡maravillado!, se me ocurría algo parecido.
