Mi llegada a este mundo
Reseña de una parte de mi vida. Taller Creativo
Ocurrió en el lejanísimo año de 1944. En aquel tiempo, para la Iglesia Católica, el día 14 de julio se celebraba a San Buenaventura por lo que estuve en un hilo de llamarme así.
Pero organizando el relato, debo indicar que fui el cuarto y último hijo de una familia en que me antecedieron dos hombres y una mujer, en ese orden. Así, mis padres ya tenían su familia completa: dos varones y una niña, entonces, ¿para qué tener más hijos? Pero si pensaron así, se equivocaron faltaba este broche de oro para cerrar la familia.
Y sucedió así. Papá contrajo la tuberculosis, enfermedad para la cual no había tratamiento específico en ese entonces, por lo cual en Costa Rica habían construido, en las faldas del volcán Irazú el Sanatorio Durán.
El aire puro en las alturas, era el único tratamiento para ver si la persona afectada se curaba o moría.
Mi padre estuvo internado por un largo período y cuando comenzó a mejorar le permitían bajar a San José, un fin de semana al mes. Comprenderán que una de esas visitas dio como resultado el inicio de mi vida. Debo agregar, que por la enfermedad no había ingresos en la familia por lo que mi madre junto a mis hermanos se vio obligada a vivir en casa de mi abuelo.
Era esa casa grandísima pues mis abuelos procrearon 12 hijos por lo que había cuartos por doquier, era como una colmena. Ya se habían casado algunos y por eso no hubo problemas para hospedarnos.
Y sucedió así. Papá contrajo la tuberculosis, enfermedad para la cual no había tratamiento específico en ese entonces, por lo cual en Costa Rica habían construido, en las faldas del volcán Irazú el Sanatorio Durán. El aire puro en las alturas, era el único tratamiento para ver si la persona afectada se curaba o moría.

En esa casa nací yo, porque así era la costumbre, las “parteras” o “comadronas” como se las llamaba se encargaban de los nacimientos en las propias casas.
La citada “colmena”, que todavía existe, se ubica de la esquina sur del frente de la Catedral, 100 m sur y 50 al este y es fácil de reconocer porque tiene un balcón pequeño en el segundo piso. Nací casi tan céntrico como el Banco Central.


Pero debo devolverme un poco para contarles que mamá decía que ella sentía que se iba a morir con mi nacimiento, al punto que le habló a su concuña, casada con un hermano de papá para que, si eso ocurría, si ellos se podían hacer cargo de cuidar este tesoro. Además, ella pensaba que iba a tener una niña para acompañar a mi hermana, esperando que naciera en o cerca del día de la Virgen del Carmen, el 16 de julio, pidiéndole a su pariente que la bautizara así.

En esta habitación nací yo
Por fortuna, mamá no murió y nací pesando once libras y tres cuartos, que son como cinco kilos y medio. Fallaron eso si las esperanzas de mamá pues nací varón, pero de la dedicación no falló y me bautizaron en la Iglesia de la Dolorosa, el 23 de julio de 1944 con el nombre de Rodrigo del Carmen.
Debo decir, para finalizar que papá sobrevivió gracias al Sanatorio Durán y murió a los 89 años.

