SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

La razón, de escribir sobre la Virgen María, nace en una propuesta que ha hecho mi hija María del Rocío, para que cada uno de los miembros de la familia, durante este mes de mayo, justifiquemos cual advocación es nuestra preferida. 

Así las cosas quiero referirme primero a mi devoción por Ella antes de señalar,  cuál advocación es mi preferida. 

Desde muy joven, diría que de niño he tratado de mantenerme cercano a la Madre de Dios. El recuerdo más antiguo lo tengo antes de entrar a la escuela cuando con cierta frecuencia Tía me invitaba a acompañarla a rezar el rosario.  Luego, en la Escuela Buenaventura Corrales (1952-1956) nos solicitaban llevarle flores a la Imagen de la Virgen que estaba al final del corredor de entrada. Como no había dinero para comprar flores, yo me pasaba esperando que los rosales del jardín de casa dieran algunos botones ya fueran rosados o blancos que eran los que había, pero el que me gustaba más era el lirio rosado, que florecía en mayo, pero que a veces se atrasaba y me costaba cumplir con la ofrenda a la Virgen. Frecuentemente recuerdo el cuidado que tenía que tener, de camino a la escuela, para no pegar el lirio en alguna parte y se fuera a dañar, pero me sentía muy orgulloso cuando la gente me preguntaba que para quién llevaba esa flor: «para la virgen de la escuela», expresaba en alta voz. 

Así las cosas, siempre estuve ligado a dos advocaciones, la de la Virgen de los Ángeles, por ser la Patrona de Costa Rica y la tradición de, si ibas a Cartago, había que pasar a saludarla. Y la otra que es a la que quiero citar como preferida es la de la Virgen del Carmen, debido a que llevo su nombre por una situación que siempre me impresionó. 

Antes de llegar, yo, a este mundo, el grupo familiar estaba completo, papá y mamá tenían dos varones y una mujer. Pero se dieron circunstancias especiales y mamá quedó embarazada y la mayor diferencia de edad es precisamente entre Doris y yo. Siempre he creído que ante lo inesperado del embarazo, mamá pensaba que «bueno, puede ser una mujer para acompañar a Doris» y cuando la partera le dijo que el nacimiento sería cercano al 16 de julio, día de la Virgen del Carmen, ya tuvo el nombre para la nueva integrante de la familia,  y le pidió a Lucía, su concuña, que dado que el producto del embarazo era tan grande que ella tenía miedo de morirse en el parto. Y le pidió que si eso ocurría ella se encargara de la «chiquita Carmen», ya que Lucía tenía sólo un varón, después de quince años sin familia. Afortunadamente no murió mamá pero, los planes fallaron, nací varón, y ella agradecida con la Virgen pues optó por:

¡Rodrigo del Carmen!

Pues bien, así las cosas les cuento de la Virgen del Carmen.

La historia de Nuestra Señora del Carmen tiene dos momentos cruciales, una en la época del Antiguo Testamento y el establecimiento del Monte Carmelo como lugar de veneración a la Virgen, cuando se le presentó al profeta Elías, en forma de nube. Esto se vio como símbolo de que Ella inunda la tierra. El otro momento se sucede en el siglo XIII, cuando María le entregó su escapulario a San Simón Stock, con lo cual marca el inicio de la veneración, por la Orden Carmelita, de Nuestra Señora del Carmen.

El detalle de lo que le sucedió a Elías se encuentra en el Libro 1 de los Reyes, capítulo 17 y, del  18, versículos 41-46. En síntesis después de años sin lluvia, le mandó a decir Elías a Ajab «come y bebe ahora porque ya siento ruido de lluvia que cae» Él sube al monte Carmelo, con su muchacho y le manda mirar hacia el mar. Éste fue a mirar y dijo: «no veo nada» Elías lo manda a ver hasta siete veces. A la séptima vez, el muchacho dijo «veo una nube pequeña, como la palma de la mano que sube del mar». Entonces Elías lo mandó a decir a Ajab: «prepara tu carro y baja para que no te detenga la lluvia» Empezó a soplar el viento y las nubes oscurecieron el cielo, hasta que cayó una gran lluvia.

Con los años se ha interpretado, que aquella nubecita posada en el Monte Carmelo simbolizaba a la Virgen María: «a partir del siglo XVI, vieron en esa nubecilla en figura o tipos bíblicos a  la  Virgen Inmaculada, mediadora universal. La Iglesia así lo ha aceptado en su liturgia» Es por eso que los hermanos que predicaban en el monte luego de la Muerte de Jesús, serán  llamados Hermanos de Santa María del Monte Carmelo. La Orden Carmelita venera a San Elías como su primer fundador y patriarca. Es el santo que intercede por nosotros ante la peste y las sequías. Su fiesta se celebra el 20 de julio.

El segundo momento crucial ocurre en 1251, cuando San Simón Stock (Stock era un apodo porque era un ermitaño inglés que vivía en un tronco. Stock significa árbol en inglés.) Él había llegado a ser el Pior general de la Orden, que era la máxima autoridad en la Orden del Carmelo. En ese tiempo se sucedían problemas que afectaban a todos en la Orden. En la noche del 15 al 16 de julio de 1251, San Simón Stock se sentía agobiado y en peligro por todo lo que estaba sucediendo con su orden, luego de rezar su oración acostumbrada, le pidió por favor a la Virgen que le diera una muestra de que sus oraciones eran escuchadas, de que ellas no eran en vano, él necesitaba una muestra de su protección, y eso fue lo que le imploró aquélla noche. Fue así como el ambiente se llenó de un misticismo, una brisa suave atravesaba su celda hasta que, se le apareció la Bienaventurada Virgen acompañada de una multitud de ángeles, llevando en sus benditas manos el escapulario de la Orden, diciendo estas palabras «Recibe hijo mío, el hábito de tu orden, privilegio sagrado para ti y para todos los religiosos del Carmen, prenda de mi amor materno, pacto de paz y eterna alianza. He aquí un signo de salvación y salvaguarda en los peligros. El que muera revestido de este hábito no padecerá el fuego eterno».

Ella estaba vestida con hábito marrón y capa blanca, el mismo hábito que desde aquellos días de julio adoptó la Orden del Carmen en su honor. En una de sus manos sostenía al niño Jesús y en la otra llevaba el Santo Escapulario, símbolo de su amor eterno. Le entregó un retazo de tela color pardo que tenía la abertura para pasar la cabeza y pendía delante del pecho y también por detrás de la espalda. La Virgen agregó: «esta es una señal de predestinación y alianza de paz y pacto sempiterno».  Luego se elevó nuevamente,  la Santísima Virgen al cielo, envuelta en una nube de célicos resplandores dejando en manos del Santo, el  Santo Escapulario.

Es una de las advocaciones más populares y Patrona de los marineros. 

Concepción de la Unión, Costa Rica a los 4 días del mes de mayo del 2020

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