CONVERSACIONES CON DIOS

Taller de oración de Ignacio Larrañaga

Querido Dios: Se nos ha pedido que te escribamos una carta. 

Tantas cosas que tengo que agradecerte a través de mi vida, que no sé exactamente por dónde comenzar.

Primero te doy gracias Señor por esa salud que siempre me has dado a mí y a todos los míos. Me llama la atención pensar que las enfermedades que he tenido se remontan a mi niñez. Gracias Señor.

Por otra parte, Señor, las congojas económicas realmente fueron o muy pasajeras o muy sin importancia. Siempre me bendijiste con la solución rápida que me permitió salir adelante. 

Con mis hijos, no ha habido grandes problemas y ya todos están adultos, son seguidores de tu palabra sin excepción. ¿Cómo no darte las gracias, por esto, Señor?

Los problemas que Tú conoces, que se han sucedido en los últimos años, me tuvieron apartado de Ti, pero aquí me tienes con la esperanza de que me guíes para lograr llegar a Ti otra vez. 

Querido Dios: Estoy aquí sentado en el suelo de un pedazo de tierra que hace años me diste para que hiciera algo bueno con ella. No sé si he cumplido pero puedo ver toda la vegetación dorada por la acción del sol de la tarde y es tan fácil Verte en todos estos vegetales, en el viento que en este momento me refresca la cara; el día va terminando y quiero agradecerte todo lo que me has dado. Gracias por la salud, la vista, el olfato, el oído, la sensación, todo en fin lo que me permite disfrutar de este mundo en que me has puesto a vivir. Señor recibe mis esfuerzos, sé que no soy perfecto y que fallo mucho, pero con tu ayuda, quiero mejorar para poder verte algún día cara a cara. Gracias Señor.

Querido Dios: Viendo todo lo que me rodea, me doy cuenta que quisiste hacer este mundo, un lugar realmente bonito que sirviera para alabarte y reconocer Tú Sabiduría. Veo lo quebrada que es la finca, y sin embargo, en cada rincón, se ve una pincelada Tuya.  Este árbol majestuoso o la simple planta pequeña, pero con unas hojitas que al detallarlas se ven lindísimas. Señor: ¿cómo inventaste todo esto? Gloria y alabanza a Ti por tanta magnificencia. En este silencio puedo oír los latidos de mi corazón, los percibo con mi oído izquierdo. Bendito seas por siempre Señor que me permites disfrutar estos instantes. ¡Gloria a Ti!,  hoy y siempre.

Ayúdame Señor para poder arreglar mi vida. Dame la sabiduría que me permita entender lo que quieres que yo haga. Me dejaré ir como un madero en la corriente del río, entendiendo que Tú me darás la orientación para encontrar el mejor lugar, adonde llegar, según lo tienes indicado. ¡Gracias Señor!

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