VIAJE EN TREN LOCAL A CHACARITA, PUNTARENAS

En el año 1969, yo laboraba en el Servicio Meteorológico Nacional, en tiempos en que estaba desarrollándose un proyecto, de la Organización Meteorológica Mundial de las Naciones Unidas, que consistía en la colocación de estaciones meteorológicas de diversos tamaños en todo el territorio nacional. 

El diseño de las estaciones las hacía un consultor de ese organismo, y algunas partes como los techos para albergar los instrumentos, se fabricaban en un taller contratado para ese fin.

Resultó que en Chacarita, Puntarenas debía instalarse una estación meteorológica tipo B, cuyo diseño implicaba un techo muy grande y unas “casetas” para la localización de los instrumentos, difíciles de transportar hasta allá. Dado lo anterior sugerí que lo lleváramos en tren. Se hicieron las gestiones correspondientes y se determinó que lo más práctico era llevarlo en un carro cajón en el tren local en una fecha determinada.

Cuando llegó el día llegamos a la estación temprano, porque el tren salía a las 6 de la mañana, Hipólito Rodríguez quién era el conserje del Servicio Meteorológico y yo. El día anterior habíamos llevado todo al carro cajón en que viajarían las citadas estructuras.

Para Hipólito era su primer viaje en tren, lo que me dio oportunidad de irle explicando y enseñando todo lo que sucedía con el movimiento de trenes.

Como era de esperarse, fuimos parando en toda clase de estaciones y la gente usó el tren para transportar las cosas más variadas.  Solo iba un coche de pasajeros, el carro cajón con nuestra carga, otros dos carros cajón que no supe que llevaban y un carro ganadero, todos llevados por la locomotora 24. 

Nos encontramos con varios trenes, unos de carga, otros de pasajeros y el tren de pasajeros que había salido a las 9 a.m. de San José nos alcanzó en la estación de Orotina. Seguimos viaje, y muchas personas se bajaban o subían en nuestro carro, pero estaban poco tiempo porque iban a estaciones cercanas con alguna encomienda, como sacos de frijoles, elotes, frutas en caja, animales de granja, que dependiendo de la cantidad podían ir en nuestro carro. En Coyolar bajaron del tren unas vaquillas que iban en el carro ganadero.

A las once y cuarto, llegamos a la estación de Chacarita, en donde nos esperaban unos operarios que estaban construyendo la estación para ayudarnos a llevar todo lo transportado.

Debo reiterar la parte social que encierra este tren, ayudando a los pequeños productores a transportar sus cosechas a un mercado potencialmente más atractivo, para ganar unos colones más. Un viaje muy aleccionador e inolvidable.

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